Las historias nos unen más de lo que pensamos.

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No es justo, no me parece bien que las cosas sucedan cuando menos las esperamos que durante todo el tiempo que uno lo único que quiere es tenerlo; nunca llega, pero cuando no se espera es cuando llega. ¿Cómo aprovecharlo si ya no se cree necesario? (Introducción)

No es que no te quiera es que cuando yo te pedí al cielo lo único que conseguí fue una patada en el trasero, quizás aún no te necesita, era obvio que no era nuestro tiempo y ahora que por fin estás aquí no sé bien que hacer contigo, no sé como descubrirte y crecer contigo. No tengo ni idea de como tratarte, pues me disculparas pero no era el momento adecuado para que llegarás, no sé que debo decir, ni si lo dicho es correcto, no quisiera hacerte sentir mal pero es que el amor no puede salir así nada más, necesito procesar las cosas, necesito pensarlo y una vez digerido entonces podré decirte lo que necesito.

No hay pretexto para negarte, un día fuimos amigos, un día quisimos serlo para siempre, pero las cosas cambiaron, descubrí que tenías ganas de amarme, que la amistad no era suficiente y debo aceptar que me da miedo, me asusta y de repente no entiendo que puedo decirte o hacer para no provocarte un mal. Oh mi pequeña amiga, no sientas eso por mí, no es lo que yo deseo, no es lo que quisiera… Lo dije tantas veces que no puedo creer que me hicieras caso, ahora que lo entiendo, ahora que yo quiero; no es como debería y me lamento todas veces que quisiste y no te deje tener tu oportunidad.

Creí que era lo que me faltabas, creí que eras lo único que no había hecho y te busqué tantas veces, te pedí, lo intente y lo intente para que por fin pudieras crecer dentro de mi vientre, ahora que por fin te siento, te veo y te siento crecer… Ahora tengo miedo, no es lo que quiero, me siento perdida y con la inconformidad que toso esto implica, debería de disculparme y es que justo ahora no es lo que quiero. Más allá de eso no es momento, mi vida no puede recibirte como quisiera aunque no pienso deshacerme de ti. Llegas en el momento menos esperado y eso no significa que no quiera que estés aquí pero sólo puedo quejarme de lo rara que es la vida.

Nos sentimos tan diferentes, nos sentimos tan extraños y ajenos, miramos rostros distintos todos los días y no comprendemos que somos más parecidos de lo que pensamos. Nos une la rareza del destino, la injusticia de la vida y la sorpresa realmente inesperada así como el miedo para sortearlas. No seamos ajenos ante el dolor del extraño pues su dolor bien podría ser el nuestro y no hay necesidad de averiguarlo.