De ti aprendí, que no quiero repetir errores.

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¿Cuántas veces he sido seducida por el carisma de un “amor” que vuelve?, pero más importante pregunta: ¿Cuántas veces ha salido bien?, quizás sea algo sobre lo que debemos pensar un momento, creo que a todas nos ha pasado que alguien quiere volver después de haberse marchado, y regularmente vuelven renovando promesas, admitiendo sus errores entre ellos el más importante (no habernos valorado en su momento), y diciendo que esta vez todo será diferente, que será mucho mejor y al final terminamos aceptando.

Sin embargo, ¿Por qué lo hacemos?, algunas veces es por la melancolía de aquellos pocos recuerdos gratos que vivimos con esa persona, algunas otras porque pensamos que “más vale malo por conocido, que bueno por conocer”, otras porque después de nuestro rompimiento con ese hombre nos preguntamos muchas veces “¿Qué hubiera pasado si…?, y algunas otras porque aun no hemos sido capaces de pasar página, porque aún le seguimos amando, y porque para nosotras ese tiempo de distancia solo ha sido un tortuoso paso que nunca hubiéramos querido dar.

Pero omitimos algo: cuando una relación termina no lo hace así nada más porque si, tuvo que pasar algo fuerte para que todo terminará independientemente si no fue por causa nuestra, pero al volver con esa persona regularmente después de unos días todo vuelve a ser como antes, y comenzamos a recordar aquellas cosas que no eran buenas de esa relación, volvemos a enfrentarnos con los mismos problemas, porque las personas rara vez cambian en realidad, y es hasta entonces que podemos ser realmente objetivas y ver lo que esa relación representa en realidad en nuestras vidas, por fin somos capaces de quitarnos esa venda de los ojos que nos impedía recordar aquellas cosas que nos molestaban, que nos incomodaban o nos hacían sentir mal, porque es costumbre de casi todos el guardar solo los buenos recuerdos a la vista del corazón, pero escondemos toda la basura en nuestro subconsciente para hacernos creer que vivimos algo que valió la pena.

Personalmente soy de aquellas que aprenden a la mala, no porque me guste, si no porque es mi necesidad, esta en mi naturaleza no dar nada por hecho hasta no vivirlo en carne propia, sin embargo, tampoco soy una tonta, he aprendido de mis propias experiencias (especialmente de la última) que regresar con alguien rara vez vale la pena, y si bien es cierto que cuesta resignarse a admitir que aquel hombre que elegí fue un error, es mejor aceptarlo cuanto antes y comenzar de nuevo, si bien es cierto que es difícil encontrar a la persona correcta, lo es mucho más buscando donde ya una vez se buscó y no se encontró.

Aprendí a la mala y gracias a él que no vale la pena repetir el mismo error, y que es normal tropezar con la piedra que no has logrado ver, pero es una completa estupidez volver a buscar la misma piedra para tropezar otra vez.

Autor: Sunky