No estaba deprimida, estaba distraída.

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A veces me pregunto porque sigo haciendo esto, a veces pienso que nos hemos conformado con apenas lo indispensable, que deberíamos estar conquistando el mundo entero y sin embargo llevamos tan solo unas vidas normales, siempre tenemos alguna preocupación sobre nuestros hombros, a veces quisiera rendirme y comenzar de nuevo porque siento una desesperación de ver que aparentemente no avanzamos, y los años nos siguen consumiendo, siguen haciendo estragos en nuestros cuerpos, en nuestros rostros y nuestro cabello.

Algunas veces pienso que nos equivocamos, que cometimos un error y que descuidamos en algún momento nuestros sueños, siento que nos hemos dejado envenenar por la mediocridad de una vida cotidiana, siento que colgamos nuestros anhelos y los perdimos de vista por formar una familia, que quizás nos apresuramos en tener hijos y que debimos disfrutarnos más como pareja, que debimos viajar más y hacer más locuras, que nos vimos rápidamente prisioneros de todas las obligaciones que una familia conlleva y que en algún momento dejamos de soñar.

Pero después veo la sonrisa de nuestros hijos, o a ti cuando estas durmiendo, y comprendo que todo está bien, que tengo todo lo que en realidad siempre quise, o al menos lo más importante, y es que no puedo evitar en ocasiones preocuparme tanto por los problemas del día a día que me olvido de lo feliz que somos, de lo afortunados que somos, porque podemos disfrutarnos mutuamente, y me doy cuenta de que no podría ser más feliz por muchos lujos que tuviera si fuera necesario prescindir de nuestra familia, recuerdo entonces que no estamos aquí por caprichos del destino, y que fuimos nosotros quienes decidimos darle más importancia a pasar el tiempo juntos que a generar riquezas.

Recuerdo también que en realidad sí que vivimos cosas hermosas y algunas otras alocadas, y que tuvimos el tiempo para disfrutarnos como pareja a solas, pero que ambos teníamos como algo muy deseado e importante el formar una familia, a veces me preocupa lo fácil que puede ser distraerse entre tantos problemas, y como es que ideas tan tontas pueden llegar a pasar por mi mente, como el hecho de imaginarme que las decisiones que tomamos están mal, o que algo me falta, me doy cuenta de que me distraigo fácilmente, y que es sencillo dejar de mirar todo lo bueno para concentrarse en lo malo, es sencillo perderse entre pensamientos pesimistas e infravalorar toda la felicidad que en realidad nos rodea.

Soy feliz, lo sé, pero a veces se me olvida, es por eso que te comparto estos pensamientos, para que, si en algún momento me vuelves a ver dudar, me hagas dirigir mi vista nuevamente en lo que si tengo y no en lo que nos hace falta.

Autor: Chivy