Amarte fue la forma más exquisita de autodestrucción.

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Soy de las que piensan que solo se vive una vez, soy de las que prefieren apostar a quedarse mirando y muchas cicatrices han sido el precio que he pagado por vivir de esta manera, pero no concibo una diferente de ser, prefiero tomar las riendas de mi vida con mis propias manos, aunque después no pueda culpar a nadie más por los tropiezos que allá dado, solamente hay dos formas de vivir: seguir tu propio camino, lo cual implica ir por lugares desconocidos, sin la comodidad de alguien que te prepare para lo que viene, caminando por lugares llenos de espinas donde pocos han pasado, o seguir el camino que te señalen los demás, este suele ser algo más cómodo, ya que la mayoría han pasado por ahí y pueden darte tips de como atravesar los pasos difíciles, pero yo he preferido el primero a pesar de ser más complicado.

Seguir los consejos de los demás y tratar de tenerlos contentos a pesar de tener que hacer cosas que no deseas en realidad es la forma que la mayoría escogen para vivir, aunque muchas de esas personas al final tienen cargo de conciencia porque dejaron de hacer muchas cosas que les hubiera gustado hacer solo porque a los demás les parecía una mala opción, yo sin embargo me embarco en la aventura que más me convenza, y si a medio camino me doy cuenta de que no era lo que yo esperaba cambio de dirección sin pensármelo dos veces, esto puede que me haya hecho perder mucho tiempo algunas veces, pero creo que pierden más tiempo aquellos que hacen las cosas solo porque les dicen que es lo mejor, sin preguntarse ellos mismos primero si es lo que en realidad quieren.

Mi forma de vivir me ha hecho conocer muchas personas, y al estar en compañía de alguien es imposible que no tomes cosas de ellos o ellos de ti, es cierto el dicho “el que con lobos anda, a aullar se enseña”, y no siempre he sabido elegir bien a quienes me han acompañado, por lo mismo he aprendido cosas, he hecho cosas que quizás estando sola no hubiera hecho, de lo que más me arrepiento es de haberme dejado contagiar de la melancolía de personas que estaban destruidas, y en mi afán de ayudarles termine cayendo también en depresión, pero me ha quedado claro que no suele ser conveniente acercarse mucho a esas personas, por otro lado he tenido historias felices, divertidas y aunque al final terminaron me dejaron buenos recuerdos de lo que vivimos juntos.

En líneas generales suelo poder afirmar si alguna relación valió la pena o no simplemente por el sabor que me queda en la boca cuando todo termina y él se va, pero esta es la primera vez que no puedo decirlo con certeza, algunas veces pienso que todo fue un grave error y que hubiera sido mejor si nunca le hubiera conocido, y otras pienso que los buenos momentos fueron tan hermosos que valió la pena a pesar de todo lo que me costó, lo único cierto es que a final de cuentas todo ha terminado y hay que superarlo y dejarlo atrás, pero no sé si su recuerdo quedará guardado entre los malos  recuerdos o entre los buenos a los que de pronto me gusta visitar.

Lo que si me queda claro es que estar con él me hizo mucho daño, y aunque “lo bailado nadie me lo quita” necesito pasar página cuanto antes, necesito recuperar mi forma de ser, porque estar con él me afecto demasiado y me hirió en mi auto estima, ya que hice por él lo que por nadie más había hecho antes, y a final de cuentas todo terminó.

Autor: Sunky