Oigo pasos de alguien que jamás llegará.

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Sigo con la esperanza a flor de piel, pero quizás mis expectativas sean demasiado altas, quizás no me he planteado bien con los pies sobre la tierra para buscar alguien que exista de verdad, quizás mis sueños han superado a lo que es realmente posible de encontrar, y ese es mi problema, que por más que lo intento no soy capaz de conformarme con menos de aquello que he vislumbrado en aquellas noches en las que me preguntaba que clase de chico quiero para mí.

Aún así, sigo buscando, sigo esperando y no me rindo, porque algo dentro de mi no me permite abandonar por completo la esperanza de poder encontrarle, sé que aquello que busco es más complicado que encontrar una aguja en un pajar, pero también creo que cuando no te rindes, cuando no estas dispuesta a recibir nada menor a aquello que haz imaginado, de alguna manera el universo conspira para traerlo a ti, quizás no sea imposible que exista el chico adecuado para mí, quizás el mayor reto sea poder coincidir con él, y es que pudiera estar al otro lado del mundo o sencillamente al otro lado de la acera y no puedo saber quién es él hasta que de alguna manera nuestras vidas se terminen cruzando.

Y aquello que lo hace tan complicado es que no son rasgos físicos lo que en realidad persigo, persigo una personalidad en específico, persigo una manera de ser y de pensar, y aunque suene a cliché en realidad no me importa mucho que apariencia tenga, he tenido suficiente de chicos guapos que se admiran más a ellos mismos que a su mujer, estoy cansada de personas superficiales que cuando listan lo bueno de ti no digan más cosas que aquello que desde afuera se puede ver, estoy harta de los chicos que solo buscan el momento, que se convierten rápidamente en recuerdos difusos y que te dejan la sensación de haber perdido tu tiempo de una forma terrible.

Busco alguien que sepa trascender en el tiempo, alguien que este dispuesto a comprometerse, alguien capaz de desnudarme el alma, alguien que me comprenda, que me conozca, que me quiera por como soy y no tanto por como me veo, alguien que conozca mis debilidades y fortalezas, alguien que al estar conmigo deje de pensar en “él” y piense en un “nosotros”, alguien que tenga sus miedos, sus dudas, sus errores, pero que sea capaz de aceptarlos y sobreponerse a ellos, alguien que sea lo suficientemente valiente como para tener a su lado a una chica que exprese siempre lo que piensa independientemente de si no coinciden, alguien que me respete como a una igual, alguien que no se sienta pequeño porque yo pueda ser inteligente o incluso mejor que el en algunos aspectos, alguien que no busque demostrarle nada a nadie, que se conozca y sea seguro de sí.

La lógica me dice que es prácticamente imposible encontrarle si es que existe, porque este tipo de personas quizás sean una en un millón, sin embargo, suelo escuchar sus pasos venir hacia mi, como si algo dentro de mi me dijera claramente que llegará, quizás este loca tanto por no resignarme a tener alguien más normal como también por no rendirme ante una misión que parece imposible, llámenme loca si quieren, no se los voy a impedir, llámenme tonta pero prefiero seguir en eterna espera de alguien así a quedarme con otra persona simplemente por no estar sola, cosa completamente contradictoria, porque esta más sola aquella persona que de compañía tiene a alguien que no le valora, alguien a quien en realidad no ama y quien no le ama tampoco, esa es soledad pura y dura, porque están atrapados en las apariencias que se desvanecen al estar solos en casa, están condenados a vivir “soportándose”, es por eso que de no encontrar al hombre que espero prefiero la libertad de mi soledad, que la compañía de alguien que me aprisione para siempre.

Autor: Sunky