¿Puedes recordar quien eras antes de que el mundo te dijera quien debías ser?

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Seguramente creas que has sido tu quien decidió tomar el camino donde ahora te encuentras, y quizás tengas razón, pero en la mayoría de los casos puedo decirte que eso es lo que has creído, pero no lo que realmente ha pasado, las personas por naturaleza queremos complacer a los demás, y muchas veces no nos damos cuenta de que estamos ofreciendo mucho más de lo enteramente necesario, mucho más incluso de lo que se podría considerar sano, y la verdad es que pocas veces nos importa inmolarnos en el nombre del amor o la amistad, pero ¿al menos ha valido la pena?, el sacrificarse a si mismo es el más alto precio que he visto pagar a alguien por “estar bien”, y es que para mi no tiene sentido el aprecio de nadie si a cambio tengo que dar mi identidad.

 

La mayoría de las personas no son conscientes de que el mundo les esta degradando, de que les han convencido de que las personas que son ahora mismo son ellos en realidad, muchos ni siquiera son capaces de recordar como eran, que querían, cuales eran sus ideales, y es que olvidar este tipo de cosas quizás sea lo más adecuado para no tener problemas en adecuarnos a la vida que nos ha forjado este mundo, pocas son las personas que tienen gustos diferentes, que piensan diferente, que buscan algo distinto a los demás, porque es complicado ir contra la corriente, porque es muy cansado, porque de alguna manera estas casi siempre solo aún rodeado de un mar de gente.

Nos hemos olvidado de lo realmente importante, el mundo nos ha enseñado que hay que ser superficiales, ¡claro!, porque si no son capaces de generarnos una necesidad de consumir cada vez más cosas, no tendríamos como algo tan importante el dinero, y no podrían esclavizarnos haciéndonos trabajar tanto tiempo, “la persona más rica no es la que más tiene, si no la que menos necesita”, no se trata de vivir en la miseria ni mucho menos, se trata de darle el valor real que tiene el dinero y las demás cosas, porque todos están tan preocupados por hacer más y más dinero que se han olvidado de vivir la vida, de disfrutar de la compañía de los seres queridos, de ser felices incluso, porque piensan que la felicidad vendrá cuando consigan aquella casa, aquel puesto de trabajo, aquel automóvil, pero cuando por fin los tienes tu felicidad no incrementa, porque quizás ahora estas solo y no tienes con quien compartir lo que has logrado.

 

No quiero decir que es bueno tener una vida mediocre, sin esforzarnos, sin tener ambiciones, lo que digo es que nos han hecho creer que hay cosas mucho más importantes que la familia, el amor y ser felices, y eso es una total mentira, el dinero no es realmente lo más importante, y sin embargo, sigo viendo personas casándose por dinero, cosa que para mi no son más que unas prostitutas caras, privadas, igual pasa con las amistades, con el trabajo que elegimos, ya las personas no piensan en que querían ser de grandes cuando eran niños, las personas piensan que profesión paga mejor sin importarles tener que dedicarse la mitad de su día a algo que no les gusta, que no les satisface, y tu ¿Aún recuerdas quien eras antes de que el mundo te dijera quien debías ser?