Una relación es de dos, cuando alguien más entra todo termina mal.

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Aún no puedo entender cómo fue que nos separamos, eras todo lo que siempre quise, eras mi luz, mi amigo, mi maestro y mi consejero, es muy raro encontrar una relación como la que llevamos nosotros dos, es muy complicado que dos personas que se aman puedan trascender de una amistad al amor, y no de cualquier amistad, la nuestra era de confidentes, yo sabía todo sobre ti y las mujeres que fueron tus novias y tú lo sabías todos sobre mí, quizás en un tiempo nunca imaginamos que llegaríamos a ser algo más que los mejores amigos, aún recuerdo como temblábamos al darnos cuenta de que había nacido el amor entre nosotros dos.

Y es que con los amigos no se tienen distinciones, pero con el noviazgo si, y nosotros éramos tan diferentes como el agua y el aceite, pero al mismo tiempo tan parecidos que daba miedo, incluso pareciera que nos pusimos de acuerdo en silencio para enamóranos el uno del otro, porque los dos pasamos de sentir un cariño y respeto absoluto por aquel amigo, a sentir atracción física y amor, y curiosamente lo que nos detenía para confesar aquellos sentimientos fue precisamente que ambos teníamos miedo de perder aquella amistad que había durado tanto tiempo, y que se había sobre puesto a tantos problemas y situaciones de conflicto.

Pero nuestro miedo a pesar de ser muy fuerte, no fue más que nuestras ganas de amarnos, y fue en ese momento que te atreviste a decirme lo que sentías, aún recuerdo esos ojos que estaban emocionados pero asustados al mismo tiempo, también recuerdo que casi te arrepientes pero yo te obligue a seguir hablando y trate de hacerte creer que iba a rechazarte, fue en ese momento que vi como casi se escapaba una lagrima de tus ojos y detuve mi farsa, no quería hacerte sufrir si no todo lo contrario, te abrace tan fuerte como pude, de hecho no sé de dónde me salieron aquellas fuerzas porque tuviste que pedirme que aflojara un poco los brazos ya que te estaba dificultando el respirar.

Nuestra relación fue tan hermosa, tan mágica, tan bella, que nunca pensé que podría terminar, tuvimos más historia que cualquiera, pero al final nos separamos, creo que dejamos que nuestras ambiciones personales fueran más importantes y la distancia que nuestros caminos separados marco fue algo que no pude sobrellevar, la presión de mis padres que querían que me casara con quien fuera menos contigo, y las dudas que implantaron en mi mente me hicieron dudar que regresarías por mi como lo prometiste, las llamadas por teléfono no podían trasmitirme tu calor, y todo esto aunado a mi inseguridad me hicieron tomar la decisión de comenzar a salir con alguien más, solo quería que me dejaran de molestar mis padres, pero no me lo estaba tomando en serio, ni siquiera un beso le di, pero mis padres se encargaron de que te enteraras y cuando me preguntaste no tuve otra opción que aceptarlo sin darte más detalles.

Sabía que te había lastimado en el fondo del corazón, sabía que no me lo perdonarías y también me di cuenta de que fui la marioneta de mis padres toda mi vida hasta ese momento, cometí un error tras otro, me deje embarazar por aquel muchacho que apenas conocía, mis padres también se arrepintieron de haberse metido tanto en mi vida, todos salimos heridos, yo me quedé con alguien a quien no amaba, mis padres se arrepintieron de haberme presionado tanto y tú te desilusionaste de mí y te rompí el corazón en mil pedazos, porque sé que me fuiste fiel y yo lo eche todo a perder, no dejo de pensar que tan felices pudimos haber sido juntos, pero ahora no es justo siquiera que te pida perdón, te mereces alguien mucho mejor que yo, y quizás en el fondo tenga miedo de que me digas que me odias o que ya no quieres volver a saber de mí.

Por eso cuelgo esta carta en internet, para que, si por azares del destino la llegas a leer sepas que nunca deje de amarte, pero que estoy consciente de que no merezco estar a tu lado, y también para compartir mis experiencias y que no haya más tragedias como la nuestra.

Autor: Sunky