Eres la persona perfecta en la distancia equivocada.

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Mientras más vives, más caes en cuenta de que las cosas no pueden ser perfectas, quizás con el paso de la edad vamos bajando de a poco la altura del listón sobre lo que deseamos, sobre lo que le pedimos a la vida y sobre lo que esperamos de los demás, quizás esto sea parte de madurar, o quizás sea que desde chicos nos engañaron con una visión de un mundo que no existe, creándonos expectativas muy altas sobre todo para así hacernos infelices por siempre, o para hacernos perder una gran parte de nuestras vidas persiguiendo ideales inexistentes, para distraernos de cosas más importantes que deberían de ocupar nuestros pensamientos, pero a las cuales no podemos dedicarnos porque estamos muy “ocupados” buscando la mentira que nos contaron.

Este mundo no es realmente malo a pesar de todo, este mundo es completamente sorprendente cuando te atreves a aceptarlos tal cual es, cuando comienzas a retirar las etiquetas mentales que te impusieron de chico, cuando eres capaz de saborear de igual manera lo acido, lo dulce y lo amargo, es cuando comienzas a vivir tu vida realmente, es cuando dejas de preocuparte por los estereotipos y disfrutas lo que tienes enfrente, no tienen idea de las veces que me he frustrado viendo a parejas fracasar, a personas dejar buenos empleos y oportunidades, solo porque “algo no les gustaba”, las posibilidades son “infinitas”, y siempre va a haber algo que no te guste sobre todas las cosas, y esa no puede ser una razón valida para abstenerte de vivir las experiencias que todo aquello que no te gusta por completo puede brindarte.

Con el paso del tiempo he aprendido a aceptar la vida como es, las cosas y las personas como son también, y he dejado de quejarme tanto como lo hacia antes, para ocuparme más bien sobre los asuntos que considero realmente importantes, he comenzado a salir adelante y a disfrutar más la vida y de las personas desde que cambie mi forma de pensar, desde que deje de buscar “lo que yo quería ver” y me dedique a “aceptar la realidad”, porque la realidad muchas veces no es peor que lo que esperábamos, “simplemente es diferente”.

Por eso es que a pesar de la distancia me siento contenta de haberle conocido, porque sé que es el hombre que busco, y sé que en esta ocasión lo que nos separa no es una diferencia de ideales, ni parientes o algo más trascendente, es simplemente la distancia que, aunque pesa mucho puede vencerse, es por eso que a pesar de saber que no existe nada perfecto, puedo definirle a él como el hombre humanamente perfecto a la distancia incorrecta.

Autor: Sunky