Me rompiste el corazón y los pedazos aun te aman.

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Siempre pensé que los sentimientos eran algo que se vivía en “el momento” en el que pasaban, siempre creí que las personas que “se quedaban amando a alguien” era porque de alguna forma no habían sido capaces de pasar pagina, no habían sido capaces de “superar ese momento” y se habían quedado en una capsula del tiempo añorando aquellos recuerdos felices o tristes que vivieron con aquel ser amado, siempre creí que esto solo le pasaba a las personas que carecían de fuerza de voluntad, siempre creí que yo nunca pasaría por una experiencia similar.

Dicen que la vida es nuestro mejor maestro, y que no es bueno jactarse de las derrotas o de las debilidades de los demás, pero cuando nos olvidamos de que todos podemos equivocarnos, cuando comenzamos a creernos superiores a los demás, podemos caer en el error de señalar con el dedo a alguien y decir “yo nunca podría hacer algo así”, y resulta que en ocasiones la vida te pone en los zapatos de las personas que criticabas, quizás para que aprendamos a ser humildes o quizás solo sea para que podamos entender que todos somos capaces de todo, que lo que nos hace diferentes muchas veces es solo que nuestras situaciones son muy diferentes.

Lo que realmente pasó es que yo nunca había amado de verdad, creía que si, porque no conocía nada más fuerte hasta ese entonces, pero eso pronto iba a cambiar, termine enamorándome de un muchacho que parecía como su hubiese sido hecho pensando en mi, como si de alguna manera fuera posible juntar todo lo que alguna vez hubiera deseado y vertirlo en la personalidad y la fugura de aquel joven, era todo o incluso más de lo que jamás hubiera podido imaginar posible y mis emociones conocieron un nuevo nivel, mirando en perspectiva los amores que había vivido hasta entonces ahora eran algo ridículo, pequeño e insignificante.

Estaba ante mi un sentimiento más grande de lo que yo podía albergar, algo que desbordaba de mi algo que no podía entender, y sobre todo un sentimiento que no debío nacer hacia la persona que tenía frente a mi porque de todos los hombres con los que había estado este era el único que me pidió que no me fuera a enamorar de él, era un hombre ajeno, era alguien que buscaba solo pasar el momento, quería alejarse un poco de su pareja porque le tenia hostigado, y yo acepté ser su aventura solamente porque no quería quedarme con las ganas de probar sus labios, pero no esperaba enamorarme de él y fue precisamente lo que terminó pasando.

No teníamos derecho, pero aún así nos entregamos al placer de lo ilícito, de lo prohibido, queríamos pretender que el mundo había desaparecido y por un momento así fue, pero todo cambio cuando tuve que volver al mundo real sin él, ahora todo me parecía insípido, ahora todo había perdido de alguna manera su sentido y su importancia, solo quería estar más tiempo con él, aunque fuera prohibido y rompí las reglas que teníamos y le llamé, él enfurecido vino a verme y me terminó, me dijo que no quería volver a verme, porque no había respetado el trato que hicimos de amarnos solamente de vez en cuando.

Yo nunca debí enamorarme de él lo sé, fue mi error por todos lados, no debí rebajarme a una relación en la que yo era solamente una amante, pero me sentía tan importante, tan superior que creí que no me enamoraría de él y que si lo hacía solo bastaría con decirle que le quería en mi vida todos los días y el accedería, y nada de eso paso, ahora estoy sola y desconsolada, y con el corazón roto, pero lo peor de todo es que este corazón roto que apenas puede seguir latiendo en sus pedazos le sigue amando, no intento aferrarme a él, es más quiero olvidarlo, he seguido con mi vida y en cada día intento olvidarlo, pero mi herido corazón le sigue añorando, he recibido mi castigo por haberme burlado de aquellas que suspiraban por un amor de su pasado.

Autor: Sunky