La vida necesita menos WhatsApp y más visitas inesperadas.

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Soy de esas personas a las que aún les toco vivir en el mundo real, salir a tomar un café con las amigas y charlar mirándonos las caras, aprovechábamos para pasear de regreso a nuestras casas, para mirar el mundo e impresionarnos con el y para conocer uno que otro chico también, esas salidas daban el pretexto perfecto para escaparnos un rato de nuestra monótona vida, de la casa, y sobre todo nos daban una razón para arreglarnos como Dios manda entre semana, eran tiempos lindos, donde sabías perfectamente con quien estabas hablando, donde podías ver las facciones de las personas al hablar, pero sobre todo y lo más importante: eran tiempo donde los abrazos y los besos no se mandaban.

Quizás era más caro y más tardado el poder verse, quizás había conversaciones que nunca se daban por la falta del tiempo, quizás algunas cosas no las terminabas diciendo porque al final te daba vergüenza, pero me pregunto ¿es esto malo?, el no verse tanto hacia seleccionar mejor los temas de los que quería hablarse, el que hubiera conversaciones que se terminaban perdiendo a final de cuentas era una señal fuerte de que aquello no valía tanto la pena, porque nunca me olvide de mencionar algo que en verdad fuera importante, y el retractarte de decir algo por vergüenza también me parece que era bueno y correcto, porque no hay pudor frente a la pantalla de un móvil, no hay nada que te restringa, nada que te detenga de cometer un error, y muchas veces nos arrepentimos de lo que escribimos sin tener tiempo de remediarlo o cambiarlo.

No todo lo que se piensa debe decirse, es por eso que podemos guardar nuestros pensamientos apartados de nuestras palabras, es por eso que cuando estamos charlando con alguien muchas veces nos retractamos apenas a tiempo, pero cuando se escribe algo usualmente se presiona el botón de enviar justo después de terminar de escribirlo sin volver a leerlo, sin procesarlo mucho, y de alguna manera el no tener a la otra persona frente nos hace olvidar que estamos hablando con alguien que siente y piensa como nosotros y sobre todo que podemos terminar hiriéndole con nuestras palabras escritas.

Quizás muchas personas ya nacieron con esto del e-mail y el WhatsApp en sus vidas y lo ven de lo más normal, quizás para estas personas decirles que antes tenías que enviar cartas escritas a mano que tardaban incluso meses en llegar, y que para hablar con alguien tenias que ir a verle en persona o hacer una llamada de teléfono, que usualmente era super corta porque costaba una barbaridad, quizás para ellos todo lo que estoy contando parezca cosa del pasado, de la edad de piedra y completamente anticuado, pero eso es porque nunca recibieron una carta con unos petalos de rosa, o perfumada con el perfume del amado, y porque ahora las reuniones ya son demasiado sosas, porque incluso teniendo a las personas enfrente, la mayoría prefiere seguir poniendo sus ojos en el celular.

No tengo nada en contra de la tecnología, ni tampoco puedo negar las ventajas de estar comunicados instantáneamente, pero simplemente digo que la vida necesita más visitas inesperadas y menos WhatsApp.

Autor: Sunky