No hables de lo que no viste, ni condenes lo que tú no has sentido.

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“Todos somos capaces de lo mismo si nos encontráramos en las mismas circunstancias”, deberíamos tener esta frase constantemente en la cabeza cuando nos vemos tentados a hablar de la vida de los demás, y es que resulta ser una practica muy común y destructiva el opinar sin tener la bases necesarias para hacerlo, sin conocer de fondo los motivos, las circunstancias y los problemas por los que atraviesa aquella persona que a simple vista esta haciendo las cosas mal, y muchos disfrutamos de señalarles con el dedo olvidándonos que cada vez que lo hacemos los otros cuatro dedos nos están apuntando a nosotros mismos, y es que he visto muchas veces a personas jactándose de que “nunca serian capaces de hacer algo similar”, para después de un tiempo verles haciendo lo mismo que criticaban, y es que la vida es sabia y muchas veces nos enseña a la fuerza aquello que nos negamos a ver.

Debemos de partir siempre de la idea de que no somos tan diferentes de los demás, debemos pensar que si somos diferentes, pensamos diferente, o actuamos diferente es porque nuestra educación, las personas a nuestro alrededor y las circunstancias que nos rodean son diferentes también, y es que es verdad que cada cabeza es un mundo y que es complicadísimo encontrar a alguien que piense similar a nosotros, pero cuando las circunstancias se vuelven precarias, peligrosas o complicadas todos solemos reaccionar muy parecido, porque dejamos de pensar con la cabeza y es nuestro sistema de supervivencia el que comienza a tomar decisiones, así que en las situaciones más precarias y complicadas todos podríamos actuar muy pero muy similar, porque son pocos los que tienen convicciones tan fuertes como para imponerse a ese sentido de supervivencia que nos hace actuar como si los más importantes sobre la tierra fuéramos nosotros mismos.

Y es que por ejemplo todos podemos coincidir en que robar este mal, eso es algo sencillo de decir, pero ¿qué pasa si lo que estas robando es una medicina que puede salvar la vida de alguien amado para ti?, ¿Qué pasa si intentaste pedir ayuda y nadie te tendió la mano? ¿Y si la única manera que tienes de salvarle la vida a esa persona es robando aquello que necesita para sobrevivir?, ¿no sería acaso peor dejarle morir sin haber hecho todo lo que podías aun cuando aquello que tuvieras que hacer fuera al margen de la ley?, responder estas preguntas ya se vuelve un poco más complejo como ven, algunos dirán que lo mejor es nunca robar, otros que la familia y la vida están primero, y como este ejemplo hay muchos, las decisiones comúnmente están llenas de circunstancias que les acompañan y no siempre es fácil caminar por el buen camino, algunas veces es necesario quizás meter los pies en la mierda para ayudar a alguien o a nosotros mismos.

La verdad es que yo misma solía hablar demasiado sobre la vida de los demás, de alguna manera me sentía mejor señalando a aquellos que se equivocaban, porque me hacia sentir que mis equivocaciones eran poca cosa comparadas a las de esas personas, me hacia sentir que era mejor persona y de alguna manera me ayudaba a disfrazar mi infelicidad, diciéndome “tengo razones para ser feliz porque estoy mejor que esas personas”, es una forma mezquina de ser, lo sé, pero así es como era en verdad, así fui hasta que me toco enfrentarme a una situación a la que nunca me imagine ver de frente y para mi sorpresa aunque había criticado muchas veces la decisión que en ese momento estaba a punto de tomar no me detuve y terminé haciendo lo mismo que tantas veces señale.

Así que te comparto esto para que la próxima vez que te sientas tentada a señalar a alguien primero pienses que si tu estuvieras completamente es sus zapatos, en las mismas circunstancias y hubieras recibido la misma educación y compañía que esa persona posiblemente estarías haciendo lo mismo que ella, para que te des cuenta de que si eres mejor que esas personas que criticas es muy probable que sea solo porque tuviste mejor suerte que ellos, pero en el fondo todos somos muy parecidos, más parecidos que distintos, y por eso no deberíamos escandalizarnos de la vida de los demás y mucho menos criticarlos diciendo “yo jamás podría hacer eso”, porque cuando dices “de esa agua no he de beber, muchas veces terminas ahogándote en ella.

Autor: Sunky