El amor es una luz magnifica, un ciego no puede apreciar la luz, pero aún así puede sentir su calor, y más aún cuando ese calor se ausenta.

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Vienes a pedirme que te deje volver a mi lado, diciendo que has cambiado y que incluso eres capaz de entender lo mucho que te hago falta, dices que me has extrañado horrores y que no puedes vislumbrar un futuro lejos de mí, sin embargo, aunque en este punto muchas mujeres darían su brazo a torcer y estarían incluso dispuestas a brindar una oportunidad más, quizás creyendo que en verdad la otra persona ha cambiado, quizás pensando que el hecho de que ahora sea capaz de entender la importancia de tenerte a su lado y como su mundo había sido mejor todo este tiempo a causa nuestra le haría cambiar su trato y su forma de dirigirse a nosotras, pero en realidad no tiene nada de extraordinario el que alguien se dé cuenta de que algo le falta cuando ya no lo tiene, es normal que podamos notar que las cosas ya no son como antes, no hace falta realmente valorar o entender a profundidad que las cosas han cambiado y tampoco es una garantía de que la persona haya cambiado o que vaya a tratarnos mejor o apreciarnos.

Así que no me parece ningún avance el hecho de que hoy te des cuenta de que te hago falta, ni tampoco me hace sentir ganas de dejarte entrar a mi vida de nuevo, yo pienso que hay un tiempo para todo y que nuestro tiempo terminó hace ya bastante, creo que no debo reconocerte nada ahora que te has topado con pared y que has vuelto en tus pasos buscando aquello que perdiste cuando te fuiste de mi lado, me hubiera gustado que hubieras sabido apreciar todo lo que significaba cuando aún me tenías, me hubiera gustado que sin necesidad de perderme me hubieras dado un trato más respetuoso y cariñoso, me hubiera gustado creer que eres capaz de involucrarte tanto como yo lo hice contigo, porque las personas que no se dejan nada son aquellas que dejan esa clase de pisadas profundas en la vida de las demás personas, y aunque no hayas sido lo suficientemente brillante para entenderlo en su momento, las huellas que deje en tu camino fueron lo suficientemente profundas como para que hasta alguien como tu lograra entender que era lo que le estaba haciendo falta.

No disfruto para nada tu sufrimiento, sin embargo me tranquiliza un poco el saber que al menos al final fuiste capaz de entender que una persona como yo no es fácil de encontrar, y ahora te toca entender que tampoco soy alguien fácil de retener y que en ocasiones las personas como yo somos imposibles de recuperar, desgraciadamente tu no me has dejado motivos para volver contigo, porque mientras yo te lo daba todo tu seguías decidiéndote si merecía la pena enamorarte de mí, desgraciadamente cuando te encuentras con alguien que te dio todo lo que una persona puede llegar a buscar o querer a su lado es imposible ignorarlo por siempre, lastimosamente como dije fue demasiado tarde, porque así como yo te demostré que lo estaba dando todo, tú me demostraste que no estabas dispuesto a seguirme el paso.

Es verdad que fuiste un ciego y que no te diste cuenta de lo valiosa que era para ti, pero no basta con ser un ciego para no darse cuenta de que tienes a alguien importante en tu vida, alguien que te ama de una forma que muchas otras personas jamás se han atrevido a hacerlo, y es que hace falta más que ser un ciego para no entender que tienes frente a ti una luz en tu vida, hace falta ser un necio además de ciego para no darse cuenta que alguien valioso te está acompañando, porque aunque seas incapaz de percibir la luz por tu ceguera aún así pudiste sentir el calor que te estaba dando, el cariño con el que te trataba, la importancia que le daba a tus necesidades, a tus problemas, incluso fuiste tú quien se apartó de mi lado, fuiste tú quien desprecio todo lo que te di sin importarte el dolor y la decepción que estaba sintiendo, fuiste tú quien lo terminó todo y no te diste cuenta de la importancia que yo tenía hasta que te dio frío, hasta que te hizo falta el calor que yo te había dado, pero ahora ya no me interesa que vuelvas, ahora solo eres parte de mi pasado.

Autor: Sunky