Estar bien con uno mismo es mejor que estar bien con todos.

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Yo siempre fui un alma libre, mi madre siempre intentaba que cuidáramos los modales todo el tiempo, incluso en nuestra casa cuando no había nadie más que nuestra propia familia, ella decía que “una dama” no debía decir eso o aquello, que no debía pararse o sentarse de cierta forma, que siempre tenía que estar arreglada en todo momento, que el maquillaje era un arma que debíamos tener en nuestro bolso en cualquier parte, que la voz de una dama debía ser delicada y que nunca debía interrumpir o contradecir a los demás, aunque yo pensara algo diferente no era “bien visto” opinar algo en contra de las creencias de los demás.

Mi padre por otro lado era todo lo contrario, quizás fuera porque solo tuvo hijas y nunca a un niño, o quizás él tenía esas convicciones desde un principio, pero el defendía que las personas mientras más auténticas más valor tenían, decía que el maquillaje era una máscara que te impedía ver a la persona que estaba detrás y que los modales muchas veces transmitían más falsedad que cordialidad, compostura o educación, que las “palabras se hicieron para usarse, incluso las malas”, y que en la casa uno se podía sentar, parar, o comportar de la forma que le resultara más cómoda o apropiada para demostrar cómo se sentía cada uno en ese momento, para ser coherente con lo que se estaba viviendo.

Él me enseñó que era importante decir lo que se pensaba y que podía interrumpir a las demás personas si estas no me cedían la palabra cuando yo la pidiera, y que siempre que hablara sobre mis opiniones debía de ser sincera incluso si mi forma de ver las cosas era contraria a lo que otra persona pensaba, que debía dirigirme con respeto para que esa persona no tomara como ataque personal mi manera de ver las cosas, pero que por ningún motivo mintiera solo para caerle bien a nadie incluso si el decir la verdad terminaba desencadenando una disputa o un rompimiento, mi padre decía “estamos destinados a quedar con pocas personas a nuestro lado”, y es mejor que los que se han de ir en su momento lo hagan incluso antes si es posible.

Quizás no soy tan excesivamente franca como mi padre lo era, pero debo decirte que claramente no soy “la señorita que mi mamá me sugería ser”, y debo advertirte que cuando esté de acuerdo contigo te lo diré con la misma confianza y fuerza que cuando no lo esté, que si quieres a alguien que solo asienta lo que tu piensas, alguien que te deje tomar todas las decisiones importantes sin participar en ellas, alguien que solo sea un adorno en tu brazo y alguien que solo te escuche sin decir nada, entonces te has equivocado de persona. Porque yo aprendí que estar conmigo misma es más importante que estar bien con cualquier otra persona, por importante que esta sea, por mucho que desee que se mantenga a mi lado, no me verás mentir solo para que te quedes, así que piénsalo de nuevo una vez más si en realidad soy yo la mujer que estabas buscando.

Autor: Sunky