Fuimos eso que no se cuenta, ni se admite, pero que nunca se olvida.

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Dicen que lo prohibido se vuelve más interesante, más excitante, más atractivo, y quizás sea cierto, cuando recién nos conocimos sabía bien en lo que me estaba metiendo, pero yo creía que no tenía nada que perder, y que en todo caso eras tú quien estaba en riesgo, siempre me dijiste que eras feliz con tu familia pero que había “algo” que te hacía falta desde hace tiempo, esa chispa de pasión que en su momento tenías con tu mujer había desaparecido por completo, porque la convivencia del día a día había consumido el deseo de tenerse, de desnudarse, de buscarse, de acecharse.

Yo por mi cuenta estaba decepcionada de la vida, y de los hombres que había conocido, ya no quería saber más de estúpidos sentimientos y pensé que una relación furtiva era precisamente lo que yo quería, quería sentirme deseada, querida, pero al mismo tiempo quería ser libre de sentirme atada a alguien, quería “lo bueno de una relación” sin pasar por el sufrimiento, quería el calor de unos brazos y la pasión de un hombre en mi cama, pero no quería aguardar a que me dejara, o que se terminara enamorando de alguien más, para después sin explicación alguna, sin dar siquiera la cara desapareciera alguien más de mi vida, convirtiendo un hermoso sueño en una amarga pesadilla, y fue así que creí buena idea que lo nuestro comenzará.

Hicimos el pacto de no guardar sentimientos para el otro, dijimos que solo sería sexo, y al principio fue exactamente lo que hicimos, pero era imposible convivir en todos esos silencios llenándolos solo de palabrerías sin sentido y poco a poco fuimos descubriendo nuestros secretos, poco a poco nos fuimos permitiendo hablar más y más de nuestros sueños frustrados, de nuestros miedos y sin darnos cuenta algo más fue naciendo, llegaron los días en los que paseábamos como si fuéramos novios por la calle, sintiendo orgullo uno del otro, olvidando que éramos una relación prohibida, olvidando que no éramos el uno del otro y que en cada salida nos exponíamos a que nos viera alguien y terminara descubriendo nuestra relación de infidelidad.

Durante un tiempo intenté cerrarme de nuevo, decirme a mí misma que no era mi problema, y termine entendiendo que ya te amaba sin quererlo, ya no eras ese extraño que a veces compartía mi cama, ya eras alguien importante para mi y tenías un lugar en mis pensamientos y en mi corazón, y por un momento me paso por la cabeza pedirte que nos escapáramos juntos, por un momento deseé que nunca hubiéramos puesto esas reglas que yo termine rompiendo una a una, y entendí que lo que buscaba en un principio en ti no lo encontraría, porque quería una relación superficial en la que no pudieras hacerme daño y ya era demasiado tarde, además de eso termine convirtiéndome en aquella mujer que está del otro lado del llanto de una buena dama, y aferrarme a ti terminaría haciéndonos más daño.

Yo no quiero que te separes de tu familia por mí, porque no podría cargar con esa responsabilidad, no quiero más culpas sobre mis hombros de las que ahora tengo, te digo adiós porque no hay otra manera mejor de demostrarte que en verdad te amé, porque es precisamente que me importas que no quiero destruir tu mundo, porque al final de cuentas no soy tan egoísta como para arrebatarte de tu familia y porque en el pasado una mujer como yo fue la causa de mis sufrimientos, yo no quiero ser la causa del dolor de tu esposa e hijos, así que perdóname por escribirte estas líneas y hacerte lo que a mi me hicieron, perdóname por no poderte dar la cara para decirte hasta nunca, porque sé que no podría alejarme si me pidieras que me quedara, y al mismo tiempo no quiero que te sigas auto destruyendo a mi lado.

Autor: Sunky