A veces se cierra una puerta y se abre un universo entero.

0
551

La vida muchas veces no es como esperábamos, pero si estamos atentos podemos descubrir que sencillamente es muchísimo mejor! Solo que tenemos un enfoque determinado y nos puede resultar sumamente difícil cerrar una puerta o como bien se dice cerrar un capítulo, para escribir sobre nuevas hojas nuestras próximas aventuras de vida.

Las cosas no necesariamente deben resultar de acuerdo a un plan y esto no quiere decir que hayan salido mal, solo que no han salido como queríamos. Pero si nos damos la oportunidad de ver más allá, probablemente podamos apreciar el sinfín de oportunidades que tenemos justo en frente.

Aprender a cerrar ciclos es vital para aprovechar nuestro corto tiempo por este tránsito que llamamos vida, aprender a reconocer cuándo debemos dejar de insistir y sencillamente aceptar que las cosas no pueden ser de otra manera, nos ofrece la posibilidad de reestructurarnos, de plantearnos y de aprovechar todas las rutas que podemos tomar, inclusive para llevar a un mismo lugar.

Cuando una puerta se cierra, aunque no lo veas, otra se abre ― Bob Marley

No limitarnos a lo que conocemos, a lo que pensamos que es lo ideal, nos permite experimentar, nos permite vivir nuevas experiencias. Confiar en la vida  y pensar que lo mejor está por venir y no detrás de la puerta que cerramos nos permite mantener una actitud que nos garantiza al menos disfrutar el trayecto, que a fin de cuentas es lo realmente importante.

Cerrar ciclos nos produce miedo, principalmente por los cambios que genera, por los apegos que hemos desarrollado, nos acostumbramos a dinámicas que aun cuando no sean las mejores nos generan una zona de comodidad, sin embargo, es importante darnos cuenta cuándo estamos desperdiciando nuestro tiempo, cuándo estamos malgastando energías y sobre todo cuando nos estamos perdiendo de vivir otras cosas por estancarnos en algo que dejó de ser beneficioso a nuestro ser.

Mientras más rápido nos demos cuenta de que no vale la pena continuar con una puerta abierta por donde se está drenando nuestro entusiasmo, nuestro tiempo, nuestros sueños y probablemente nuestra vida, pues más pronto podemos darnos la oportunidad de con toda la entereza y fortaleza que podamos, cerrar esa puerta y darle la bienvenida con la menor resistencia a los cambios que se puedan generar.

Estamos acá para disfrutar, para bailar con la vida, no para encadenarnos a una puerta, a algo que en algún momento pudo haber tenido sentido, pero que ya eso pertenece a un plan que no es para nosotros.

Aprovecha el tiempo, no te aferres a nada que te desgaste, aprende a identificar cuando es el momento de soltar una situación y con tu mejor actitud, espera que lo mejor suceda.

Via: Sara EspejoEl rincón del tibet.