Mil veces intenté arreglar lo que yo ni siquiera rompí.

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Pareciera que algunas personas nacemos con mala suerte, porque somos incapaces de encontrar alguien que sepa valorarnos, amarnos, respetarnos, darnos nuestro lugar y apoyarnos; la vida es un camino extraño y la mayor parte de las veces no sabes cómo terminaran las cosas, pero a pesar de eso tenemos que levantarnos después de cada caída y volverlo a intentar.

Recuerdo cuando nos conocimos, lo dolido que estabas, toda esa desesperación que había en ti y ese temor tan grande que tenías de volver a confiar en alguien, me contaste que cometiste el error de fijarte en una mujer que solo te utilizo y que en el momento en que dejaste de servirle te desecho como si de una envoltura se tratara, sin dar explicaciones, sin un poco de tacto corto de tajo aquello que considerabas la relación más importante de tu vida, recuerdo como exclamabas mirando hacia el cielo “! ¡Me gustaría encontrar alguien que en verdad supiera amar!”.

Paso algo de tiempo y comenzaste a insinuar que querías algo conmigo, yo en realidad no estaba segura, pero quise darte una oportunidad a pesar de que sabía que no habías superado tu amor anterior, creí que eras un chico lindo con mala suerte igual que yo, y que quizás siendo parecidos podríamos congeniar, hicimos la promesa de poner todo de nuestra parte para que nuestra relación funcionara, y comenzamos a salir juntos.

No creo que exista una relación más tortuosa que aquella en la que estas con alguien que suspira por otra, ¡que suspira por una mujer que le pago mal! Y que tu estés entregándolo todo para confortarte, pero sea alguien más quien ocupe su mente y su corazón, sabes que lo intente, sabes que no quise ser ambiciosa y te di tiempo para que acomodaras tus ideas, pero tu seguías con la cabeza mirando hacia atrás, cuando tenías frente a ti alguien que estaba deseosa de sentir tu amor, de entregártelo todo, pero solo me dedicaba a consolarte cuando te venían recuerdos de ella.

Fue una situación completamente insoportable, aguante más de lo debido solo porque quería darte tiempo para superarla, y creía que quizás mi compañía y la presencia de alguien que si te valorara y se fijara en ti te ayudaría a salir del atolladero donde te encontrabas, “pero el que por su gusto es buey hasta la yunta lambe”, ya que tu no querías superarla, nunca quisiste “una mujer que se fijara en ti y te supera amar”, querías que “ella” en particular te quisiera de verdad cuando sabías de antemano que eso era imposible, tan imposible como el hecho de poder ocupar un lugar en tu corazón, no porque no tuviera la talla para hacerlo, sino porque no había espacio para mí, todo lo había ocupado ella.

Mil veces intenté arreglar aquel corazón tuyo que ni siquiera rompí, pero tú no me dejaste y por eso mejor me fui.

Autor: Chivy