Déjalo que duela, pronto será un recuerdo más.

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Si en verdad amaste va a doler, es algo que deberíamos de aceptar antes de siquiera pensar en enamorarnos, aquella persona que no esté preparada para sentir dolor, tampoco esta lista para amar, porque el amor por más hermoso que sea no deja de ser una rosa con punzantes espinas, esto no lo hace malo ni mucho menos, es la simple naturaleza del amor.

Después de una decepción es bueno tratar de distraer la mente, de mantenerse ocupado, de no pensar demasiado sobre aquello que ya se ha convertido en nuestro pasado, pero tampoco se puede escapar del dolor por completo, porque una cosa es distraerse un poco y otra muy distinta negar la realidad, hay que tener momentos para todo, incluso para llorar y sentir la pena de aquello que ahora nos hace falta, siempre es necesario buscar un equilibrio entre reflexionar sobre lo que sucedió y pasar página.

Trata en todo momento de ser honesta contigo misma, y si aún sientes dolor en el pecho déjalo ser, tu bien sabes que no dolerá por siempre, dale el luto al amor que murió sin florecer por completo, dale luto a esos pensamientos, emociones y planes que se fueron al carajo en el momento en que él también se fue, pero busca un equilibrio, ni lo recuerdes demasiado, ni te distraigas demasiado, que distraerse esta bien para no caer en la depresión o algo peor, pero el sentir ese dolor que tu perdida te ha dejado también es necesario para superar aquello que ya no va a volver.

Recuerda que todo tiene un tiempo y un momento, hay momentos para reír, para llorar, para levantarse, para dormir, un momento para nacer y uno para morir, nada es eterno y eso incluye al sufrimiento, déjalo que duela, porque pronto se convertirá solo en un recuerdo, y ese paso es necesario para sanar por completo, nunca caigas en la negación de lo que estas sintiendo, porque eso solo lleva a un estado de frialdad en el corazón y seguir ese camino solo te hará incapaz de sentirlo todo, no te librarás solo del dolor si no también de la felicidad, del amor, de la capacidad de sentir el cariño de los demás o de ofrecerlo.

A nadie nos gusta sufrir, en eso me incluyo por completo, pero no se puede negar lo que en realidad se esta sintiendo por dentro, no se puede ser un hipócrita consigo mismo, y aunque fuera capaz de hacerlo no lo haría, porque si odio que las personas me mientan, más odiaría mentirme a mi misma, el dolor es una parte del amor, no menos importante que la felicidad, ya que son estos contrastes los que nos hacen darnos cuenta de que estamos vivos, y nos hacen valorar los buenos momentos y a las buenas personas.

Autor: Sunky