¡Siento que sin ti la vida se me va!… se me va poniendo mejor.

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Dicen que “la costumbre es más fuerte que el amor” cosa que en realidad no creo cierta, pero hoy entiendo a que se refieren con ese dicho, muchas veces la costumbre nos engaña, nos hace conformarnos, nos hace creer que no podremos encontrar nada mejor, o que las cosas no están tan mal como para dejarlo todo atrás, y es que en realidad lo que pasa es que tenemos miedo, tenemos miedo de perder aquello que tenemos, aunque en otro tiempo ni siquiera lo hubiéramos contemplado como algo siquiera tolerable.

Desgraciadamente las personas usualmente necesitamos llegar a caer hasta lo más bajo para entender que no tiene caso continuar, porque mientras las cosas no sean del todo insoportables, a pesar de que no se parezcan en nada a lo que en realidad estábamos buscando, preferimos mantener la esperanza viva, ¿pero en base a que tenemos esa esperanza en realidad?, ¿acaso hay hechos a los cuales podemos ceñirnos?, ¿nuestra esperanza esta sustentada en algo más que nuestras propias ideas y palabras que nos pudieran haber dicho?, la verdad es que la mayor parte de las veces no es así, casi siempre sustentamos nuestra esperanza en pensamientos propios, en deseos de que algo sucederá y que algo equivalente a un milagro cambiará nuestra realidad en algo bueno, pero eso rara vez llega a suceder.

 

Toma tiempo y mucho dolor el darnos cuenta del error que estamos cometiendo, del tiempo que hemos malgastado junto a alguien que prontamente nos dijo con hechos que no estaba dispuesto a darnos el trato que buscábamos, que no quería involucrarse con nosotras de la misma manera que nosotras lo habíamos hecho ya, y es absurdo incluso, que muchas veces son precisamente ellos los que terminan dejándonos, porque a pesar de todo no tuvimos el valor para darnos cuenta de la realidad, porque preferimos seguir abrazando esas esperanzas vacias que nosotras mismas nos inventamos o que permitimos que nos hicieran creer con nada más que palabras.

Pero sea de la forma que sea, cuando por fin te llegas a liberar de una relación así, tu instinto te invita a vivir nuevamente, y el pesar realmente no lo es tanto, porque terminas dándote cuenta de que en realidad estás mejor ahora sola, que cuando él te acompañaba en tus pasos. Con esto no digo que siempre hay que rendirse a la primera, porque en realidad hay muchas relaciones que son salvables, pero cuando las cosas solo parecen ir de mal en peor, cuando la relación te aprisiona en vez de darte libertad, cuando te sientes más tranquila mientras tu hombre no está en casa, ese tipo de relaciones son las que hay que dejar cuanto antes.

Nunca es tarde para una nueva oportunidad, y a pesar de que pienses que nadie te va a querer estas en un error, en mi caso después de que se fue comencé a vivir nuevamente, porque lo que tenía con el no era vida si no todo lo opuesto, él creyó que no podría olvidarle pero le superé sin apenas esfuerzo, porque nunca me dio nada a lo que aferrarme, porque en cuanto sentí mi libertad volvió la calma a mí, porque mi vida en definitiva es mejor ahora que no está.

Autor: Sunky