Ten cuidado, porque la tristeza llega y sin darnos cuenta nos acostumbramos a ella.

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Es muy fácil caer en la tristeza, es un estado de animo que seduce con delicadeza, se mete poco a poco en nuestros corazones y nos va transformando desde adentro, va cambiando nuestra forma de pensar, nuestras expectativas, nuestros sueños, nos va carcomiendo de poco en poco, y sin darnos cuenta vamos perdiendo nuestro brillo, nos vamos convirtiendo en personas más y más grises hasta que nos olvidamos de nuestra esencia, nuestros motivos para vivir, y de aquellas personas y cosas que nos causaban alegría, dejamos de soñar, de esperar cosas buenas y también dejamos de amar.

La tristeza es un amante celoso que nos quiere solo para ella, se asegura de que poco a poco vayamos perdiendo las amistades y el contacto con la gente que nos ama, cada vez nos se va adueñando más y más de nosotros y al mismo tiempo nos hace a su manera, nos transforma tanto que emanamos un aura de peligro a nuestro alrededor, pareciera como si trajéramos la peste misma encima y tampoco las personas nuevas intentan relacionarse con nosotros, y es que hasta cierto punto es verdad que la tristeza puede contagiarse más fácil que una gripe, lo peor de todo es que estas transformaciones son tan sutiles que pocas veces nos damos cuenta de lo mucho que hemos cambiado, creemos que nuestros cambios en nuestra manera de pensar se deben a que estamos madurando, a que hemos aprendido a no confiar tanto en los demás, pero madurar no quiere decir aislarse del mundo y de uno mismo.

Madurar es solo aprender a ver la realidad sin tapujos, es tener la capacidad de aceptar a las personas y las cosas tal cual son, pero la tristeza no es objetiva en absoluto, de hecho es todo lo contrario, es una exagerada que busca cualquier indicio de peligro o desconfianza para aislarnos del mundo, la tristeza es la peor compañera y es por eso que no deberías permitirle quedarse por mucho, porque dejarle entrar es mil veces más sencillo que echarle por la puerta, por eso te ínsisto en que no te permitas estar triste demasiado tiempo, no es normal, no es sano y sobre todo no te ayudará a superar nada, ni a protegerte de nada, es mucho mejor comenzar con una sonrisa fingida si bien quieres, que al final terminarás sonriendo de verdad.

Cuando te sientas triste no hagas lo que la mayoría que busca la soledad, porque la soledad es buena pero en compañía de la tristeza se vuelve traicionera, cuando te sientas triste ve inmediatamente al lado de las personas que te aman, mantente ocupada y procura divertirte aunque te cueste trabajo, no dejes que se instale en tu casa, porque si la dejas, te convertirá en un zombi que actuara solo en consecuencia de ella, te quitará la luz de tu vida y puede llegar a congelar tu corazón tan fuerte que nadie pueda ser capaz de calentarlo jamás.

Autor: Sunky