Fue bonito mientras me lo creí.

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Nada más le podía pedir a la vida, eso pensaba, no tienes idea de la cantidad de veces que le agradecí al destino por haberte puesto en mi camino, eras más de lo que jamás imagine, y mis ojos, mis oídos, mi cuerpo, no podían dar crédito al deleite que sentía con solo poderte mirar, los bellos de mi cuerpo se enchinaban con solo mirarte acercándote a mí, tu voz era melodiosa, grave, fuerte, pero amable, me encantaba escucharte hablar con el simple hecho de poder escuchar tu voz, pero es que incluso tu forma de decir las cosas demostraba que eras alguien educado y un caballero.

Nunca tuve un hombre más guapo que tú, te lo puedo decir con seguridad, y ese calor que emanaba de tu cuerpo me hacía tener ganas de estar siempre pegadita a ti, tu toque era fuerte, pero al mismo tiempo cuidadoso, me hacías sentir como si fuera una muñeca de porcelana que te daba miedo romper, sinceramente de tu trato, de tu cuerpo, de tu forma de ser, no había una sola cosa que no me gustara, ¿Cómo puedes evitar enamorarte como una loca de alguien así?, obviamente no lo sé y nunca me lo pregunte hasta ahora, porque nunca sentí la necesidad de sacarte de mi corazón hasta hoy que supe la verdad de ti.

Estoy tan confundida que ni siquiera sé si debo arrepentirme de haberte conocido o no, y es que no puedo decir que existió un solo momento en el que estuvimos juntos que me la pasara mal, por lo contrario cada vez que nos veíamos era como un cuento de hadas, y alguna vez mi abuela dijo “cuando algo sea demasiado bueno para ser verdad, desconfía”, y mi subconsciente bien que lo sabía, porque me daba alarmas de que algo no estaba bien, pero yo estaba disfrutando tanto el momento que hice caso omiso de mis propios instintos de mujer, quizás porque sabía que todo podría terminar y yo aún quería más.

Pero no hay plazo que no llegue ni fecha que no se cumpla, y el día de hoy todo nuestra historia se derrumbó de manera inevitable, porque era tanta la ansiedad que me producía ese comportamiento errático que tenías que decidí seguirte después de dejarme, fui detrás de ti sin que te dieras cuenta, y caí al piso al ver que cuando llegabas a tu casa salieron dos niños a recibirte con los brazos abiertos, diciéndote “papa”, y detrás de ellos una mujer que te daba la bienvenida diciéndote “amor ¿Cómo te fue en el trabajo?”, ya no había un lugar para la duda, fui tu juguete y pasatiempo nada más.

Por eso te escribo estas líneas, quiero decirte que ya no me interesa volver a verte, porque ahora puede que intentes prometerme que los vas a dejar, y aunque nunca estuve con alguien tan excepcional como tú lo eres, no soy capaz de meterme en medio de una familia, ese pecado ni por ti lo soy capaz de cargar, pensé que no tenías ningún defecto, y realmente solo tenías uno, que no eras libre para amarme como me lo dijiste, adiós, no me vuelvas a buscar.

Autor: Chivy