A mirar hacia a delante, que para atrás ya dolió bastante.

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Hay veces que sabes que estas mal, que ya has sufrido suficiente, pero sigues repitiendo en tu mente aquellas imágenes que te hacen llorar, aquellos recuerdos de pasados felices que ya no volverán, y lo bueno se termina convirtiendo en malo, terminas haciendo que aquellos momentos agradables desaten en ti lagrimas de dolor, todos sabemos que cuando algo importante termina siempre nos va a doler un poco, es que las personas no somos buenas para las despedidas a pesar de que terminamos haciéndolo todo el tiempo.

Sigo pensando “que si algo te hace feliz, no fue un error”, a pesar de que aquello no terminara como queríamos, a pesar de que ahora nos toque ser meros espectadores de aquello tan lindo que nos pasó, la vida aún sigue abriéndonos nuevas opciones para ser felices de manera distinta, y quizás ese es nuestro principal problema, quizás queremos que lo nuevo sea igual a lo anterior, pero eso es definitivamente imposible, cada cosa tiene su espacio y su tiempo e incluso aunque repitas lo mismo, en el mismo lugar y con las mismas personas, nada puede ser igual, es ese el motivo principal por el cual deberíamos disfrutar todos nuestro presente, porque todo lo que dejas escapar hoy mismo ya no lo podrás recuperar.

 

Sin embargo, hay veces que pensamos que debemos sufrir para aprender, y si bien es cierto que de los peores momentos de nuestras vidas llegan las más grandes lecciones, y aquel aprendizaje que es en realidad tan poderosos como para cambiarnos, tan fuerte que puede modificar manías que hemos hecho durante toda la vida, si bien son importantes estos momentos, no es necesario aplazarlos más de normal, “la lección queda comprendida desde el momento en que te das cuenta de tu error”.

Algunas veces también muy en el fondo de nosotras creemos que las mejores personas son aquellas que sufren más, pero esto tampoco tiene una relación directa real, quizás la verdad sea que aún tenemos miedo de afrontar nuestra realidad, queremos seguir mirando hacia atrás para no ser parte del presente, porque estamos asustadas de que alguien más sea capaz de hacernos daño nuevamente, pero curiosamente preferimos el hecho de sufrir con algo indefinidamente que arriesgarnos a seguir nuestro camino con la opción de que alguien nos haga daño de nuevo, pero también con la opción de encontrar alguien capaz de valorar nuestra forma de ser.

Veas como lo veas mirar hacia atrás es necesario en ocasiones, pero quedarte mirando hacia atrás es una perdida de tiempo, es un desperdicio, es una sentencia segura de que mientras sigamos así no podremos conocer a nadie más, no podremos avanzar, no podremos sanar, y que no dejaremos de sufrir, así que creo que ya es tiempo de mirar hacia adelante, porque hacia atrás ya dolió suficiente.

Autor: Sunky