Amo caminar bajo la lluvia, porque nadie nota que estoy llorando.

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Sigo sin entender porque es necesario contener nuestros verdaderos sentimientos, no entiendo como es que siendo humanos hayamos creado una sociedad donde es mal visto expresar lo que en realidad estamos viviendo, y como es que lo que se debe hacer en cambio es engañar a los demás y a nosotros mismos con pensamientos “positivos” y contestando que siempre nos encontramos bien, ¿Cómo se puede estar bien con hambre, o con el corazón roto, o con un pariente enfermo?, pero eso no importa, no importa que es lo que realmente estés viviendo, ¡te debes de contestar siempre que estas bien y brindar una sonrisa a quien te ha preguntado.

Entiendo que el mundo esta lleno de notas amarillistas que nos muestran solo la peor cara de la moneda, y esto mismo es en base al morbo que las personas han demostrado tener ante las desgracias ajenas, sí, somos unos morbosos que queremos de alguna manera “ver el sufrimiento ajeno”, como si esto le diera sentido a nuestras pobres y miserables vidas, como si el estar mejor que alguien más nos hiciera superiores de alguna forma, encontramos consuelo en el sufrimiento de alguien más, y si no me crees pon atención al próximo accidente que veas en persona, fíjate cuanta gente estará haciendo un video, cuantos estarán tomando fotos, cuantos estarán comentando sobre lo que pasó, y por ultimo cuantos en realidad están haciendo algo para ayudar a quienes están sufriendo en ese momento por aquel accidente.

Te darás cuenta de que ni siquiera el 10% de las personas están ahí para ayudar, y que al menos la mitad de ellos no parecen si quiera compartir el sufrimiento ajeno que están presenciando, es por eso que entiendo porque es mejor guardarse el sufrimiento propio para compartirlo solo con algunos elegidos, porque la mayoría solo querrán saber sobre nuestro dolor para hablar de nosotros, para señalarnos, para burlarse incluso, es por eso que aquello que nos aleja de ser realmente “humanos” es ahora una medida necesaria para mantener una vida privada y semi tranquila.

Aún así hay momentos en los que ya no se puede seguir siendo fuerte, hay momentos en los que nos derrumbamos por un instante y dejamos las lagrimas caer y para esos momentos no hay nada mejor que estar bajo la lluvia, porque así nadie puede percatarse de mi dolor, nadie puede saber lo que estoy sufriendo, nadie puede mirarme para sentir pena ajena, puedo dejarlo salir todo por fin sin tener que esconderme en la esquina más obscura de mi habitación.

Autor: Sunky