Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer.

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Muchas personas viven siempre con miedo, y la verdad es que en ocasiones esto se nos sale de las manos. Mi padre me decía que “no se puede vivir con miedo”, y no se refería al sentido estricto de la palabra, si no más bien lo que quería decir era “vivir con miedo no es vivir”, y la verdad tenía razón, sin bien es cierto el miedo nos ayuda a percibir situaciones que podrían ser peligrosas o tener alguna clase de riesgo, la mayor parte de las veces estos miedos que tenemos no tienen una razón de ser, muchas veces perdemos demasiado tiempo preocupándonos por lo que vendrá, perdemos el sueño y dejamos de ser productivos o al menos no lo somos al cien por ciento, y cuando por fin llega ese momento al que tanto miedo le teníamos nos terminamos dando cuenta de que la mayor parte de las veces no era para tanto.

El miedo puede convertirse en un freno que nos impida vivir la vida holgadamente, felizmente, y sobre todo que nos impida desarrollarnos y alcanzar nuestros sueños, no digo que el miedo sea malo como tal, yo digo que “solo los insensatos no tienen miedo”,  solo aquellas personas que no se valoran en nada y que no valoran a los demás son capaces de vivir sin miedo por completo, y llegar a ese extremo es algo que puede ser incluso más malo que vivir con miedo todo el tiempo, pero si pienso que deberíamos de ser más críticos con aquello a lo que le tememos y ver que tanta lógica y razón existe en ese miedo, porque la mayoría de nuestros peores temores carecen de fundamentos, son ideas que se nos han quedado pegadas y que por alguna razón no hemos sabido erradicarlas de nuestras mentes.

Por eso es muy importante que constantemente encaremos nuestros miedos, todos aquellos que nos limitan a alcanzar lo que queremos, que nos impiden estar con las personas que amamos, que suponen una barrera entre nosotros y nuestros sueños, y algo en lo que podemos apoyarnos es en nuestras propias experiencias y mirar un poco hacia atrás para darnos cuenta que la mayor parte de las veces que nos preocupamos tanto fue sin sentido a final de cuentas, tenemos que aceptar que casi siempre las cosas son mucho peores en nuestra cabeza que cuando terminan pasando y que incluso muchas veces la mayoría de nuestros miedos no se hacen realidad, tener miedo es vivir presa de pensamientos que nos limitan, que nos hacen desconfiar, que nos apartan de los demás.

Hoy es el mañana que ayer tanto te preocupaba, dime ¿es tan malo como lo imaginabas?, la verdad es que cada persona tendrá su propia respuesta, pero la mayoría dirán con sinceridad que esperaban que las cosas estuvieran mucho peor, y es que si hemos vivido una vida entera augurando que pasarían tantos desastres y han sido tan pocos los que se han cumplido ¿Por qué seguimos pensando que nuestros miedos tienen fundamento?, No es necesario tener miedo del mañana, basta con prepararnos para cualquier eventualidad pero sin tener miedo, basta con esforzarnos para hacer lo mejor siempre que podemos, basta con ser felices y tener gratitud por la vida que tenemos, el miedo no te prepara para lo peor, te impide vivir lo mejor de la vida, te impide ver todo lo bueno que tienes, te impide alcanzar tus proyectos de vida.

Autor: Sunky