Soy exactamente lo que nadie está buscando.

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Desde muy pequeña me di cuenta que el estereotipo de la mujer perfecta era algo con lo que yo no encajaba, porque malamente se cree que las mujeres debemos de ser siempre las segundonas de un hombre inteligente, que no somos más que sus asistentes, que no tenemos la capacidad de tomar nuestras propias decisiones o peor aún que no tenemos derecho a tenerlas, se nos educa para aceptar que estamos hechas para el trabajo de casa, que no tenemos obligación de estudiar porque llegará alguien que finalmente nos saque del trabajo y nos mantenga, y por lo mismo nos hacen creer que superarnos en lo académico o laboral es un desperdicio de tiempo, nos enseñan que debemos someternos ante el hombre que algún día será nuestro marido independientemente de las capacidades que este tenga.

Y aunque debo de aceptar que me gusta tener mi casa arreglada, que lejos de desagradarme la cocina me encanta, y que desarrollo todas estas actividades con gusto, lo hago porque precisamente me gusta hacerlo y no porque me sienta obligada, y me ofende que en un futuro alguien quiera recortar mi valor simplemente a hacerme cargo de mi casa, porque así como soy buena haciendo eso, también lo soy para estudiar y trabajar, y no tengo problemas para ser competitiva ya sea en el trabajo o en la escuela aunque sean hombres mis contrincantes, tampoco necesito subirme la falda para ganarme nada, soy alguien que ha aprendido a abrirse camino por si misma sin necesidad de coquetearle a nadie.

Escapo en mucho a la figura ideal de la mujer que la mayoría busca, esa imagen de mujer sumisa, obediente, callada, que su única preocupación es hacer rendir el gasto y mantener la casa limpia, que solo espera en la casa a su esposo para llenarle de quejas sobre los niños o chismes en mi no encaja, no soy esa mujer superficial que solo se entretiene viendo revistas de moda, o telenovelas en la tv, no soy esa princesa que espera en el castillo a que llegue si príncipe a salvarla, no soy alguien enajenada con mi figura a tal grado de dejar de comer lo que se me antoja, ni alguien que solo busca un hombre para que la mantenga.

Por eso estoy segura de que nadie esta buscando a una mujer como yo, porque a los hombres rara vez les gusta tener a una mujer inteligente y segura a su lado, la mayoría no saben como manejarlo, sienten amenazada su hombría cuando están al lado de una mujer que es capaz de hacer lo mismo que ellos o incluso ser mejor en algunas áreas en las que ellos suelen sentirse seguros y superiores, a mi no me pueden callar simplemente gritándome que lo haga, soy alguien que no tiene miedo de enfrentarse con argumentos sólidos y coherentes, y una mujer como yo puede ser una pesadilla para el hombre promedio, especialmente para aquellos que tratan de reafirmarse en una hombría que nada tiene que ver con sus capacidades reales.

Yo no estoy dispuesta a delegarle la autoridad y las decisiones a alguien que no me demuestre que es mejor que yo en ese campo, y no es que este en contra de que mi pareja se encargue de decidir, simplemente pienso que las decisiones deberían tomarse en conjunto siempre que sea posible y dejarle a cargo las cosas especificas a quien sea mejor para ello, si mi esposo es mejor administrando que yo pues que él lo haga, si es mejor tomando decisiones bajo presión entonces en los momentos difíciles que tome las riendas de nuestras decisiones en el momento, pero si yo soy mejor que él entonces que me permita serlo, no se trata de mandar por mandar, o por sentirse mejor o superior que el otro, se trata de ser realistas y ver quien es más adecuado para hacer cada cosa, no por orgullo si no para lograr que las cosas funcionen mejor, sé perfectamente que nadie esta buscando a una mujer como yo, pero también sé que si encuentro a un hombre que entienda mi visión de la vida, alguien que como yo no este obsesionado con querer tener la razón, alguien que ponga por sobre todo nuestro bienestar, entonces esa persona le dará las gracias al cielo de haberme encontrado, porque habrá encontrado en mi no a una asistente, no a una sirvienta, si no a una aliada, a una mujer fuerte que en conjunto con él forjarán un futuro mejor para los dos.

Autor: Sunky