Quien no es para ti, no lo será por más que lo intentes eso no cambiará.

0
2812

Siempre me gustaste y a pesar de que nunca tuve el valor para decírtelo de frente, a pesar de que rápidamente me gane un lugar entre tus amistades, realmente no era lo que yo buscaba, yo quería ser esa persona que te inspirara, aquella mujer a la que le dedicaras canciones y por la cual suspiraras, quería probar tus labios, quería estar entre tus brazos y encender la luz de tu mirada, quería estar a tu lado pero no del lado en el que me encontraba, porque si bien estaba cerca de ti, siempre me tocaba escuchar como otras mujeres te rompían el corazón y sentía una gran desesperación de no poder ser yo tu novia, sabía que no te haría lo mismo, sabía que yo si reconocería tu valor y te daría tu lugar, pero tu nunca me miraste de esa manera y pensaba que con el tiempo llegaría mi oportunidad para demostrarte lo que en realidad había sentido por ti desde que te conocí.

Como una cazadora estuve al asecho, esperando el mejor momento para atacar y cuando más triste y solo te sentías te declare lo que yo había estado sintiendo por ti desde un comienzo, sabía que era poco ético pero no me importo, yo quería una oportunidad y desgraciadamente esa llegaría cuando tu estuvieras sufriendo, y sin ninguna clase de respeto por lo que estabas sufriendo de manera completamente egoísta te dije que estaba enamorada de ti, como cualquier persona con el corazón roto y en busca de consuelo me diste la oportunidad que tanto anhelaba, y ahí estábamos los dos juntos por fuera pero distanciados por dentro, porque mientras yo era la más feliz del mundo, tu seguías sufriendo.

Di todo lo que había en mi para que las cosas funcionaran entre nosotros sin pensar en aquel refrán que dice “todo lo que mal empieza, mal acaba”, había hecho oídos sordos a todos los que me decían que estaba equivocada, porque por fin tenía todo lo que siempre había querido, ahora tus labios eran míos y tus brazos me cubrían, sin embargo tu mirada… tu mirada nunca se encendía al verme, más bien parecía nublada, parecías anestesiado durante ese tiempo y me di cuenta de que por más que me esforzaba, por más que lo intentaba no podía devolverte la sonrisa que te habían robado, me di cuenta de que solo te había orillado a darme una oportunidad que no merecía, y no lo merecía porque aquel que ama quiere la felicidad de su ser amado por sobre todas las cosas y eso incluye su propia felicidad, me di cuenta que solo estabas conmigo porque ya nada te importaba, y que incluso el valor que tenía como amiga se había perdido, porque te diste cuenta que yo nunca quise ser tu amiga y que posiblemente durante mucho tiempo siempre espere una desgracia como aquella para meterme a la fuerza en tus brazos.

Comencé a darme cuenta que no podía hacerte feliz, no podía robarte una sonrisa y era porque no era digna de hacerlo, siempre fui una egoísta y posiblemente nunca me importó lo que sentías en verdad, solo buscaba estar cerca de ti para saber cuándo podía lanzarme y decirte lo que sentía, e incluso me di cuenta que lo nuestro fue para mí un capricho más que amor real, porque como dije quien ama busca el bienestar de la persona amada aun a costa de su propio bienestar, y en mi pecado lleve mi penitencia porque te tuve en mis brazos, te bese con mis labios y en realidad nunca te pude tener, siempre estuviste muerto a mi lado, eras un ente que respiraba pero nunca fuiste a mi lado ese hombre que tanto me gustaba, solo eras un maniquí con su apariencia, pero no con su alma, por eso me alejo agobiada y triste, y pidiéndote perdón por haber pretendido ser una amiga que nunca existió, por haber clavado mi dedo en tu llaga solo para lograr un sueño egoísta, por haberme comportado todo este tiempo como si no me importaras nada.

Autor: Sunky