Es saludable no saber nada de aquella persona que decidió salir de tu vida.

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Las personas somos seres complejos que caemos en horribles contradicciones, decimos que queremos amar pero tenemos miedo a ser defraudados, decimos que queremos amigos pero no queremos involucrarnos, decimos que queremos ser felices pero no dejamos de quejarnos y de encontrarle a todo lo malo, decimos que queremos olvidarnos de alguien, pero le seguimos persiguiendo en las redes sociales y preguntamos por esa persona a los amigos en común, no le sacamos de nuestra cabeza y no dejamos de recordarle, y aún así decimos que queremos pasar pagina que queremos olvidarnos de esa historia que no termino bien, pero en realidad estamos más aferrados que anda a ese pasado del que nada bueno salió.

¡Qué difícil es aceptar que estamos equivocados!, que difícil es llegar a ese punto de auto critica en donde tenemos nos pedimos desesperadamente que paremos de una vez, y las verdades muchas veces duelen, y más cuando despejan aquella mentira que estábamos tratando de proteger a toda costa, pero el engaño ni siquiera sirve para evitar el dolor, de hecho lo hace más agudo y largo, y no hay peor enemigo que aquel que llevamos dentro se nosotros mismos, porque muchas veces no basta con saber lo que es correcto hacer, o lo que necesitamos hacer para recuperarnos, muchas veces tenemos que forzarnos a hacerlo porque nos resistimos con todas nuestras fuerzas, nos negamos a ver aquella realidad que para todos los demás es evidente, nos negamos a aceptar que ya nos dimos cuenta.

Siempre nos quejamos cuando alguien nos engaña, pero irónicamente nosotros mismos nos engañamos muchas veces, decimos que lo hacemos para protegernos y solamente no hacemos más daño, y es que ese dolor que queremos evitar no puede ser evitado, de hecho, es incluso necesario para poder seguir avanzando, es necesario enfrentar la realidad por dura que parezca, y la verdad es que al menos en mi caso me he tenido que forzar a dejar de encubrir mis verdaderas intenciones, porque me he dado cuenta de que muchas veces digo que voy a hacer algo por un motivo pero lo estoy haciendo por otro completamente diferente, así me pasó con mi último amor en específico, aquel amor que después de terminar me juré no volver jamás con él, me prometí dejar de quererle lo más rápido posible y continuar con mi vida.

Pero le seguía la pista lo más disimuladamente que podía, quería saber con quien andaba, si hablaba de mí, si aún me quería, si alguna vez me quiso siquiera, y a pesar de saber que estaba haciendo mal en seguirle me decía a mi misma que solo era pura curiosidad, que solo quería reírme de la mujer que había tomado mi lugar, decía que ya le había superado, que ya no le amaba, pero en realidad no había podido olvidarle y lo más irónico de todo es que no le había podido olvidar porque no dejaba de saber de él, no dejaba de investigarle la vida, no dejaba de chismosear lo más que podía, y tristemente él continuo con su vida como debí hacerlo yo, él en un tiempo comenzó a salir con una nueva chica, en cambio yo no había siquiera comenzado a olvidarle, porque no dejaba de meter mis narices en su vida, y me moría del coraje de verle con alguien más pero no pensaba que yo también pude estar feliz con alguien más para ese entonces, pero había estado muy ocupada espiándole, así que si quieres olvidar de verdad a alguien debes dejar de saber de esa persona.

Autor: Sunky