A veces lo que una persona necesita no es una mente brillante que le hable, si no un corazón paciente que le escuche.

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Me gusta la gente sabia, me encanta tener a quien pedirle un consejo cuando es necesario, es por eso que siempre acudo a esas personas cuando tengo dudas sobre lo que tengo que hacer, me gusta cuando las personas me muestran un enfoque que yo no podía ver, me gusta ampliar mi panorama y así poder tener en cuenta diferentes posibilidades de resolver un mismo problema, porque siento que eso me ayuda a tomar mejores decisiones, me gusta mucho platicar con esas personas e intercambiar ideas, es por eso que incluso sin problemas les busco de vez en cuando para tomar un café y conversar de lo primero que se nos venga a la mente, las personas intelectuales de alguna manera siempre me han atraído demasiado, y creo que siempre lo harán, por eso trato de rodearme de ellas, aunque casi todas tienen un defecto en común, y  es que muchas veces no saben escuchar por largo tiempo.

Pero Dios hizo diferentes tipos de personas porque todas son necesarias, y es que a pesar de que algunos puedan ser de lo mas intelectuales son incapaces de comprender las penas que te puede brindar el corazón, y es que las personas no somos solamente lógicos, de hecho somos más bien emocionales que otra cosa, ya que a pesar de lo orgullosos que nos sentimos de autodenominarnos sapiens la mayoría de nuestras decisiones no las hacemos desde el punto de vista racional, el 80% de nuestras acciones se basan en las emociones, en lo que sentimos, en como nos sentimos, en como nos hace sentir aquella decisión que vamos a tomar, y aunque la lógica y la razón se pueden encontrar en una persona también muy emocional, la verdad es que esa suele ser una combinación un tanto extraña de encontrar.

No todo en esta vida se puede resolver con un cerebro brillante, hay cosas especificas que solamente pueden tratarse con un corazón amable, y hay personas (muy pocas) con un corazón tan grande, con una sensibilidad tan enorme que son capaces de percibir las emociones de los demás, son capaces de entender como te sientes a pesar de estar en otra piel, y esas personas suelen ser los mejores doctores del alma, porque aunque un sabio consejo puede darte la mejor solución a un problema, un corazón sincero que sepa escuchar puede brindarte la tranquilidad que te hacia falta para poder actuar.

La mayoría de las personas intelectuales suelen opinar sobre lo que les vas diciendo, y no son buenas escuchando argumentos meramente sentimentales, es por eso que no se puede hablar siempre con ellos, porque hay charlas que carecen de un sentido lógico y que sin embargo son muy importantes, son tan importantes que el poder tener una charla de esas puede aligerarte el corazón por un buen tiempo, y es que las emociones muchas veces carecen de razonamiento, y hay momentos en los que nos vemos embargados por algún sentimiento tan profundo que no nos deja avanzar, hay veces que no necesitamos un consejo, hay veces que solo necesitamos a alguien capaz de escuchar por un buen rato pacientemente, que nos mire y nos diga con esa mirada que entiende lo que le estamos diciendo, pero que no diga nada, que solo se quede ahí para ti, para escucharte, para darte un abrazo, para hacerte sentir que no estas sola y sobre todo que no estas loca.

Autor: Sunky