El secreto es no odiar a nadie y no amar a cualquiera.

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1992

Cuando una relación termina mal, lo más común es que te sientas con ganas de verle pagar aquello que te hizo, es un sentimiento muy normal, quizás es alguna manera en la que nos apoyamos para dejar de querer a esa persona que hasta hace unos días era de las más importantes en nuestra vida, porque recordemos que la persona más importante siempre debes de ser tu mismo, eso hablando de la situación idónea, en la que se cuenta con un amor propio bien fomentado y se tiene seguridad sobre si misma, pero de cualquier manera, por muy bien que estés psicológicamente siempre te dará un bajón fuerte terminar con alguien a quien amabas.

Sé que hay ocasiones en las que odiar a alguien se siente bien, incluso poder resultar terapéutico, puede ayudarte a sanar las heridas más rápidamente, a perder el interés en esa persona con mayor facilidad, incluso puede hacerte sentir un alivio al momento de dejarse, porque siempre es bueno terminar con cualquier relación que no llevaba a ninguna parte, ya que la vida es corta y uno no debería de darse el lujo de desperdiciarlo con personas que solo te harán perder el tiempo.

Pero odiar sigue siendo más malo de lo que parece, ya que al hacerlo terminas invalidando todo lo bueno que viviste en esa relación y casi todas tienen una parte salvable, un lado agradable que nos gustó, algo de lo que aprendimos y que de alguna manera nos convirtió en las personas que ahora somos, así que negar cada una de esas experiencias no es del todo positivo, de cualquier manera el daño ya esta hecho, lo mejor es aprender de nuestros errores, y si dije “nuestros errores” porque en una relación nadie puede tener toda la culpa.

Quizás fue el quien te engaño, o quien se burlo de ti, pero recuerda que fuiste tu quien le dio acceso a tu vida, fuiste tu quien lo escogió y quien decidió confiar en el, en ese tipo de cosas siempre se lleva una culpa compartida y es por eso que hay que tomarse el tiempo necesario para elegir bien a quien dejamos entrar en nuestras vidas, ya que “probar” solo por que esta guapo el chico suele ser un error recurrente a cierta edad.

A fin de cuentas madurar es simplemente tener una perspectiva más real del mundo que nos rodea, es dejar de “adornar” en nuestra mente a todo y a todos para que sea lo más perfecto posible, ya que eso de la perfección es algo que se suele buscar mucho cuando recién comienzas a amar, pero después terminas entendiendo que es en lo imperfecto donde existe lo real, y es en lo real en donde puedes encontrar un amor duradero, hermoso, y tangible, al final el secreto esta en no odiar a nadie, pero no amar a cualquiera.

Autor: Chivy