Es mucho más sencillo ser infiel, la fidelidad es algo que solo hacen las personas que se respetan.

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Quisiera decir que nadie nace siendo fiel, no es algo que venga en nuestros genes, es algo que viene de nuestros ideales, de nuestras convicciones y sobre todo de nuestras desaficiones, de nuestra capacidad de decir “No” a pesar del deseo, porque todos en algún momento de nuestras vidas hemos sentido el deseo de estar con otra persona, ni se diga de las oportunidades que esas tocan a la puerta de todos muy seguido, ¿entonces porque se decide decir no? Pues es porque a pesar de la tentación, del coraje o la tristeza que se sienta en el momento, algunas personas tenemos en claro que nada bueno saldrá de esa aventura, que será un mero gusto pasajero y que el peaje de ese viaje es un precio caro de pagar.

Por muy buena que llegara a ser la experiencia (cosa que muchas veces no sucede), tendrás que vivir toda tu vida con ese remordimiento en tu conciencia, y sin la capacidad de sentirte orgullosa de como te comportaste en esa ocasión, no podrás quejarte si las cosas terminan mal, no tendrás cara para reclamar nada que no te parezca, porque nada puede ser peor que una infidelidad, sobre todo no es necesario nunca llegar a la infidelidad, siempre se puede decir “me voy porque ya no siento amor por ti”, o decir abiertamente que se quiere conocer a más personas pero no antes de terminar con la persona que tienes de compañero, cambiar de opinión, o darse cuenta de que quizás no se tomo la decisión adecuada al escoger a la persona que nos acompaña no esta mal, lo que esta mal es engañar y tener una doble vida.

Aún para las personas que consideramos la fidelidad como un valor fundamental hay momentos en que la vida nos ha puesto a prueba, y es que es hasta cierto punto sencillo lidiar con las personas que nos invitan a vivir una aventura cuando todo esta bien en nuestra relación, porque no sientes que te falte nada, porque ser infiel en esa situación demostraría un egoísmo absoluto y un completo desinterés por la persona que nos acompaña, pero ¿Qué pasa cuando las cosas van mal, cuando hay una pelea o una separación personal, cuando a pesar de estar acompañada se siente una completa soledad, o cuando incluso se sospecha que nuestra pareja nos esta siendo infiel?, ahí las cosas se complican, ahí puede que los recursos emocionales y nuestra convicción para negarnos a “encontrar lo que nos falta” no sean fuertes, ahí es donde esta la verdadera prueba para todos.

Yo me he sentido tentada en varias ocasiones a caer en la infidelidad, y en algunas ocasiones caí en ese espejismo que se presenta frente a nosotros como la solución a nuestros problemas, por más que trate de convencerme a mí misma que tenía el derecho, porque había descubierto a mi pareja en una situación similar el daño ya estaba hecho, ser infiel por venganza es tan absurdo como inmolarse en el fuego junto a la pareja por venganza, incluso cuando la persona que nos acompaña no nos merezca, incluso cuando parezca que tenemos razones para ser infiel, siempre es mejor cortar por lo sano y hacer las cosas bien, de una mala hierba no suelen salir buenos frutos.

Autor: Sunky