Mas vale una triste sonrisa, que la tristeza de no volver a sonreír.

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La tristeza se esta transformando, esta mutando de tal manera que en muchos casos ha pasado de ser un sentimiento o estado de animo a una forma de vivir si es que a vivir así se le puede llamar vivir, pareciera que estar triste esta de moda, y no entiendo como hay personas que pueden convivir con ella por tanto tiempo sin perder la cabeza, porque en las veces que me ha tocado experimentarla, al menos en lo personal me carcome el alma, yo no puedo permitirme permanecer en ese estado de ánimo por mucho tiempo porque siento que la vida se me apaga, siento que pierdo el aliento y las ganas de seguir luchando, siento que en ese mundo gris nada importa y que pierdo toda perspectiva y lo que es peor, me alejo de las personas que son importantes para mí.

Hay muchas personas que dicen que nada pueden hacer cuando la tristeza les atrapa, dicen que les seduce de tal forma que cuando menos lo esperan ya no pueden salir de ella. Yo he vivido varias experiencias amargas, pero tuve una en especial de la cual me costo mucho poder recuperarme, y fue gracias a esa experiencia que puedo decir lo aterrador que es estar triste por tanto tiempo, pude sentir mi corazón helarse, pude sentir como las cosas poco a poco comenzaban a dejar de importarme, comenzó con pequeños detalles como no peinarme con tanto esmero como lo hacia antes, pero fue tomando fuerza al grado de que llego un momento en el que ya no me importaba ver a nadie.

En ese momento más obscuro de mi vida parecía que todo había perdido su valor, las amistades, la familia, el dinero y el trabajo eran cosas de lo que no quería saber más, quería estar sola con mi tristeza y llorar amargamente todo lo que pudiera, pensaba que si sacaba todas las lágrimas que pudiera derramar al final me recuperaría, pensaba que había que sufrir todo lo que fuera necesario para que ese sentimiento me abandonaría de una vez por todas, pero mientras más lloraba, mientras más sufría, la tristeza en vez de irse más fuerte se hacía, llego un momento en el que perdí la esperanza de volver a sonreír, pensaba que mis días de felicidad estaban en el pasado y que jamás volvería a sentirme verdaderamente alegre.

Pero de la cosa más tonta encontré la salida de mi depresión, conocí una amiga que insistía en visitarme por más que le pedía que me dejara en paz, y aunque en verdad quería estar sola no era tan grosera como para correrla o no abrirle la puerta, comenzó a hacerme compañía y comenzamos a charlar, inevitablemente le conté lo que me había pasado y resulto que al decirlo de mis labios los motivos no parecían ser tan fuertes como para estar sumida en aquel estado de animo tan deplorable, la verdad tuve que exagerar las cosas para que fueran un poco más coherentes con mi estado de ánimo, ella me pedía que sonriera, y yo le decía que no quería, que sería una sonrisa falsa sin emoción y me dijo que no importaba que quería verme sonreír, así que lo hice para que me dejara en paz, pero exclamo ¡que hermosa sonrisa tienes!, ¡que lastima que casi no la muestres!.

Todos los días me visitaba en mi departamento y cada vez me obligaba a sonreírle con el pretexto de que le gustaba ver mi sonrisa, y aunque mi sonrisa me molestaba en ese momento porque me olía a hipocresía, y a pesar de que estaba vacía algo dentro de mi comenzó a despertarse de aquel letargo tan largo, sin darme cuenta comenzaba a disfrutar de su compañía, y curiosamente cada vez me molestaba menos sonreírle a esa amiga, pasaron unas semanas y ya estábamos tomando un café fuera de mi departamento, había recuperado mi capacidad de “sentir” a las demás personas, y volvía a disfrutar de la compañía, esa amiga mía había pasado por un momento similar al que yo vivía, y alguien en su momento también le hizo compañía y le obligo a sonreír como lo hizo conmigo, una sonrisa falsa termino convirtiéndose en verdadera y en la solución para salir de esa depresión que creía que seria eterna, por eso te digo “sonríe, sonríe aunque no tengas ganas, aunque no te la creas, porque no hay tristeza más grande que no volver a sonreír, y porque si sonríes mucho aunque sea mentira llegara el momento en que tu subconsciente crea que eres feliz y podrás salir de esa tristeza que parece eterna.

Autor: Sunky