Solo existe una cosa más triste que la soledad, y es querer estar solo.

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Todos debemos aprender a final de cuentas a andar nuestro propio camino, porque tarde o temprano siempre nos toca separarnos de nuestros seres queridos, sin embargo, es un placer poder compartir la vida con personas a las que les interesas, es exquisito el sabor del café con una buena compañía porque no hay nada que me desestrese más que una charla amena, y es que compartir nuestras ideas, sueños y preocupaciones con los demás es algo que no se puede describir con las palabras y es por eso que al menos a mi la soledad me pesa, me pesa no porque no sepa estar sola, no porque no me quiera a mi misma, me pesa porque a pesar de que me quiero y sé la importancia de tener momentos solo para uno mismo, la soledad prolongada me parece aburrida y triste, y en realidad me desagrada repito no por miedo sino simplemente porque el calor de alguien a mi lado es algo que me encanta disfrutar.

Por eso defino como triste el estar solo, porque sé que en ciertos momentos esa soledad puede saber a vacío en la vida de las personas, lo sé por experiencia propia, y lo sé porque largo tiempo me toco estar sola por no querer estar mal acompañada, y es que ya hablando de esos extremos la soledad será le mejor opción siempre, pero la vida es generosa y siempre nos hace llegar al menos un par de amigos con los que vale la pena pasar el tiempo, vale la pena compartir nuestras vidas con ellos, y muchas veces me he llegado a preguntar porque no he tenido una pareja con la que pueda sentir esa conexión tan intensa como la que siento con algunas de mis amigas, esa sinceridad, esa empatía, esa solidaridad son cosas que me gustaría tener en una relación amorosa, no creo que estén peleadas una cosa de la otra, no creo que se tenga que elegir una u otra, quizás es solo que no he tenido la suerte todavía.

Pero aún así hay personas que se aferran a querer estar solas y la verdad es que no las entiendo, porque la soledad conlleva tristeza, y la tristeza genera más soledad, es una especie de circulo vicioso que se repite y se hace cada vez más fuerte, por eso me preocupa que cada vez más personas se distancian más y más del calor de la gente, incluso llegan a creer que es “una forma de vida”, pero vivir es compartir, es sentir tanto lo bueno como lo malo, no enclaustrarse en un cuarto recordando momentos de melancolía, ni sumirse en el miedo de una nueva decepción, y es que no hay peor derrota que aquella batalla que no se pelea, por eso nunca debes pensar que es mejor estar solo, es bueno por un momento, para poner las cosas en su lugar, pero solamente durante una temporada, ya que las personas somos sociables por naturaleza y tenemos una necesidad de compartir con los demás, tenemos esas ganas innatas de compartir nuestras vidas con los otros.

Es triste estar solo cuando no hay remedio, cuando nos vemos obligados o simplemente la soledad es la mejor opción, pero no hay peor tristeza que querer estar solo, porque cuando pierdes las ganas de relacionarte haz perdido una de las cosas que le dan más brillo a tu vida, has perdido la oportunidad trascender en la vida de los demás, de compartir tus experiencias, tus sueños, tus miedos, has perdido la oportunidad de dejar una marca en el corazón de alguien y muchas veces esas marcas suelen llevarse hasta el final de la vida misma, por eso nunca decidas estar sola, porque la soledad incuba en nosotros y después crece de tal forma que no nos damos cuenta en que momento nos cambiamos tanto y nos volvimos tan fríos de corazón.

Autor: Sunky