El respeto se gana, las mentadas de madre también.

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Amor con amor se paga, y en lo demás aplica lo mismo, si estabas pensando que pondría la otra mejilla lamento decepcionarte, yo no soy una mujer tan buena, tan sumisa, tan dejada, yo soy alguien que se da a respetar y con mis acciones logro exigir ese derecho, es mi vida una constante que acompaña a mis palabras, mis ideologías y mi forma de percibir la vida, no soy incongruente y es por eso que las personas me dan mi lugar, aunque como todo siempre existen excepciones, y tu fuiste una de ellas, porque a pesar de siempre haber sido congruente con mis actos y lo que te decía, te dedicaste a intentar hacerme pedazos, lo malo es que no sabías con quien te metías, pensabas que me quedaría en el suelo llorando, pero como dije no soy de esas que se la viven llorando y dejando a los demás hacerles daño.

Fuiste tu el que no supo valorar a la mujer que tuviste a tu lado, o quizás te molestaba saber que no podías pretender ser más que yo, porque se ganarme la vida y soy incluso más inteligente que tu en muchas cosas, quizás tu orgullo machista te hizo saltar de la cólera y trataste de minimizarme, no obstante yo nunca me pose sobre ti ni te señale con el dedo, siempre te trate como un igual aunque estaba claro que me quedabas pequeño, pero creo que en el amor las personas deben ponerse una a un lado de la otra, ya que en cuanto una intenta dominar a la otra persona le termina faltando al respeto, le termina haciendo daño, por eso a pesar de saberme más capaz que tu en muchas cosas nunca hice una sola alusión a eso, porque no quería incomodarte, y porque no lo creía importante.

Yo sé que lo que tengo no es solo merito mío pues Dios siempre ha estado a mi lado, sin embargo conozco mis capacidades mejor que nadie y no permito que ningún idiota trate de pisotearme, fue por eso que en el preciso momento en que cambiaste tu trato hacia mi yo hice lo propio contigo, no porque quisiera pelear contigo toda la vida, sino más bien quería decirte “así no te vas a portar conmigo”, “no voy a permitir que me sometas ni me ultrajes”, y ese fue mi ultimo acto de amor hacia ti, tratando de hacerte reaccionar, pues sabia perfectamente que si no lo hacías me marcharía inmediatamente de tu lado, quería darte el tiempo de reflexionar lo que estabas haciendo y lo que estabas a punto de perder, pero hasta para eso eres pendejo, porque no te diste cuenta de lo que tenías hasta que lo perdiste para siempre.

Dices que yo tuve la culpa por faltarte al respeto, porque no te di tu lugar, y estas equivocado, pues fuiste tu el primero en golpearme, y si el lugar que pretendías tomar era por encima de mi eso jamás iba a pasar, queda claro que no éramos tal para cual, y no tengo más remordimientos de las decisiones que he tomado con respecto a ti, quizás lo único que desearía es no haberte conocido, porque pude haberle dedicado el tiempo que te di a ti a alguien que lo mereciera y apreciara más, pero no había de otra, para ganar hay que saber apostar y también hay que saber perder y reconocer que lo que habías logrado encontrar no era lo que estabas buscando, y al menos eso lo dejaste claro así que no tengo que decirte nada más que un consejo: no exijas el respeto de nadie si no te lo has ganado, porque el respeto y las mentadas de madre se ganan no se piden.

Autor: Sunky