Nunca me verás prohibiéndote nada, pero desde tu libertad me mostrarás lo que soy para ti.

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Toda relación siempre debe de tener como base fundamental la libertad, la libertad de hacer, creer, decir, pensar y sentir lo que sea, porque solo desde la libertad somos capaces de amar de verdad, no obstante, esta misma libertad siempre debe de recordarnos que podemos marcharnos en el momento que sea y es precisamente por eso que debemos de cuidar de aquellas personas cuya existencia en nuestras vidas perfuma la nuestra, aquellas personas que con el simple hecho de existir en una parte de nuestro día lo convierten en un día mejor, y es que si existen personas así, y la ambición de cualquiera debería de ser encontrarse con alguien así para que le acompañe toda la vida, no es obligación intrínseca de la felicidad, pero definitivamente tener a alguien así con nosotros ayuda demasiado.

Creo que solo desde la libertad podemos mostrarnos tal cuales somos y creo también que a pesar de no tener el mandato, podemos evitar ciertas cosas que ofendan a nuestra pareja, no porque tenga la razón en sentirse ofendida por nuestros actos, si no simplemente porque al poner en la balanza el dejar de hacer aquellas cosas o molestar a quien nos acompaña resulta en que es más valioso para nosotros conservar la calma de esa persona que amamos, no todo lo que las otras personas piensan nos hará sentido, no todo nos parecerá lógico y bien planteado, y obviamente no debemos ceder ante exigencias que no comprendamos solo porque sí, sin embargo hay cosas que son mal vistas por muchas personas y aunque no debamos enfocar nuestra atención en lo que dicen la gente, si debemos de tener cuidado de no poner a la persona que amamos en los dichos de los demás.

Una cosa es que no nos importe lo que digan de nosotros, y otra muy distinta que obliguemos a nuestra pareja a lidiar con aquellas cosas a las que nosotros estamos acostumbrados pero que quizás ella no, sin embargo, las personas siguen usando la razón como una excusa para obligar a los demás a acceder ante sus demandas, y debemos de recordar que los sentimientos pocas veces obedecen a las demandas de la razón,  debemos aceptar que algunas veces nos enfrascamos en discusiones acaloradas con quienes queremos solo por defender un ideal que muchas veces resulta no ser demasiado importante.

Debemos de recordar que esa misma libertad fluye hacia ambos lados de la relación, y que la misma libertad que tenemos de seguir comportándonos y haciendo aquello que podría incomodar a la persona que nos acompaña, es la misma libertad que puede tener esa persona para decidir que no necesita soportar esa situación en la que la terminamos poniendo, y entonces quizás esa persona se vaya, siempre debemos de estar atentos a la balanza en la que ponemos nuestras decisiones, porque la razón no siempre es la mejor herramienta para medir aquello que debemos de hacer, ya que por mucha razón que tengamos de nuestro lado, perder a esa persona que tanto amamos y que nos ama por algo que en realidad no era tan importante, podría entonces convertirse en algo completamente opuesto a lo razonable.

Autor: Sunky